viernes 17 de julio de 2009

Comunicado desde Tlaltenco, Tlahuac

LA COMUNIDAD EN GENERAL

A LAS ORGANIZACIONES SOLIDARIAS

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

 

Reunidos todos y todas en la asamblea de pueblo de Tlaltenco nos manifestamos en continuar nuestra lucha en contra de los proyectos estratégicos de Marcelo Ebrard, es decir manifestamos nuestro rechazo en contra de la línea 12 del metro, el reclusorio de alta peligrosidad, el BASURERO, proyectos que atentan contra la recarga del acuífero, contra nuestras costumbres y tradiciones, contra la historia, contra los pueblos los cuales solo han aportado a la ciudad mientras la ciudad solo consume.

 

Nuestra oposición no sólo es contra de cambiar la terminal de la línea 12, nuestra oposición es contra todos los proyectos estratégicos y cambios de uso de suelo del gobierno neoliberal del PRD, es decir hoy la izquierda gobierna con la derecha.

 

Hoy los pueblos estamos indefensos ante la acción porfiristas de arrebatar la tierra al pobre para dársela al rico, de violentarnos con el uso excesivo e injustificado de la fuerza pública.

 

 

Es por eso que hoy la asamblea del pueblo de Tlaltenco se manifiesta en contra de.

 

QUE SE CONSTRUYA LA LÍNEA 12 DEL METRO, EL BSURERO DISFRAZADO DE ALTA TECNOLOGÍA, LA ACADEMIA DE POLICIA es decir los todos los proyectos estratégicos de este gobierno de "derecha con piel de izquierda".

 

 

ATENTAMENTE

 

ASAMBLEA DEL PUEBLO DE TLALTENCO.

 

 

Responsables del comunicado: Héctor Mendoza, Juan Tomas Hernández


 




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viernes 3 de julio de 2009

Roberto Vidales: : : Dime qué preguntas te estás preguntando y te diré qué futuro te espera

Roberto Vidales
abeto9@gmail.com


¿Cómo podemos vivir dentro de los límites y en la escala que nos dan las energías limpias y renovables en nuestra cuenca?
 
¿Cómo podemos vivir integrados totalmente a los ciclos de la naturaleza?
 
¿Cómo vamos a restaurar todo el daño que ya le hemos ocasionado al planeta y a sus habitantes?
 
¿Cómo podemos vivir, imitando a los árboles, las mariposas, los escarabajos, las lombrices,... dejando una huella positiva en nuestro planeta? - pregunta formulada con base en las innovadoras propuestas de Michael Braungart y William McDonough.
 
¿Somos más inteligentes que las levaduras dentro de una caja petri? - pregunta formulada por Richard Heinberg.
 
Sin petróleo,
¿qué vas a hacer?,
¿cómo vas a viajar?,
¿cómo vas a comer?,
¿cómo será tu vida diaria?
 
(preguntas que aparecen en la contraportada del libro: The Party's Over. Oil, War and the Fate of Industrial Societies, de Richard Heinberg).
 
Sin combustibles fósiles abundantes ni baratos, sin la abundancia de bienes de la naturaleza empleados como materias primas a los que nos acostumbró la perturbación industrial de nuestra historia:
 
¿qué no va a sobrevivir?
¿qué va a sobrevivir?
¿que va a renacer?
¿que innovaciones surgirán?
¿cómo hacemos la transición al menor costo ecológico y humano posible?
 
nuevas preguntas para una nueva cultura,
mucho más allá del capitalismo y del socialismo,
más allá del industrialismo y del pensamiento antropocéntrico de la modernidad.
 
roberto



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jueves 2 de julio de 2009

EN TODAS PARTES LO MISMO: CERRAR EL ESPACIO AL AUTOMÓVIL; DESDE BOLIVIA

EN TODAS PARTES LO MISMO: CERRAR EL ESPACIO AL AUTOMÓVIL; DESDE BOLIVIA

Mon, 06/29/2009 - 22:17
Carlos Crespo
Bolpress

En 1961, el pensador libertario Paul Goodman planteaba prohibir el ingreso del transporte privado a la isla de Manhattan, en Nueva York, como mecanismo para disminuir el congestionamiento y la contaminación, proteger a los peatones y ciclistas, conservar los espacios verdes y (re)construir los tejidos sociales comunitarios. A la luz de la crisis ecológica y social del transporte en la ciudad de Cochabamba, la alternativa ecológica de Goodman es contundente, reducir el espacio al automóvil y promover el uso de transportes colectivos, descentralizados, democráticos y ecológicamente sustentables.

Cochabamba es una ciudad prácticamente inmovilizada, particularmente el centro histórico y el ingreso a la zona sur, debido al congestionamiento vehicular. El año 2007 circulaban, según reportes oficiales, 120.360 vehículos. La tasa de motorización en Cercado es de 6,23 hab/vehículo, más alta que países como Uruguay (5,7) y Argentina (5,6), y levemente menor que Chile (6,6). Más grave aún, la polución vinculada a los automóviles ha superado límites ecológicos y de salud pública, pues el 80% de la contaminación es causada por vehículos.

Goodman afirmaba, a propósito de la cultura del automóvil y sus efectos: "Los coches vienen causando calamidades cada día mayores y se reconoce abiertamente que la situación es crítica. Las soluciones que se adelantan -nuevos reglamentos del tráfico, nuevas autopistas, cruces a varios niveles, aparcamientos subterráneos- llevan todas el sello del típico urbanismo norteamericano: remediar las desgracias con unos paliativos que prontamente incrementan las calamidades".

El escritor y activista anarquista parece describir el programa de las llamadas "obras estrella" del gobierno municipal de la ciudad de Cochabamba, los últimos 15 años; es el corto plazo el horizonte de los gobernantes de la ciudad y las alternativas a la crisis del transporte están orientadas a fortalecer la dominación de la cultura del automóvil en la ciudad, facilitando su desplazamiento y reproducción, a través de la construcción de nuevas avenidas, viaductos, pasos a desnivel, que a su vez promueven un incremento en la circulación de vehículos, y el problema se repite en formas ampliada.

Asimismo, con respaldo de las autoridades locales, se habilitan y/o privatizan espacios públicos para el automóvil, desde los parqueos privados, hasta las vías cerradas de los barrios y condominios.

Por otro lado, el rápido proceso de implementación de barrios y asentamientos cerrados, así como la expansión de asentamientos humanos de elites económicas acomodadas (normalmente con bajas densidades), hacia suburbios alejados de la ciudad, está fundado en el uso del automóvil privado, no requiriendo el servicio de transporte público.

Por su parte, la mayoría de la población, particularmente zonas pobres de la ciudad, utilizan el transporte público como medio principal de desplazamiento; asentamientos humanos nuevos, la mayoría ilegales, requieren del transporte público para vincularse a la ciudad, y bajo presión de sus organizaciones sociales logran habilitar nuevas líneas o ampliar rutas.

El transporte público se caracteriza por un deficiente servicio y una precariedad generalizada, todo en el marco de una escasa capacidad regulatoria estatal; de hecho, la calidad del servicio empeora cuando se trata de zonas de extrema pobreza, migrantes recientes de origen indígena. La racialización de las relaciones sociales se visibiliza también en el transporte público, de un servicio precarizado y desregulado.

En suma, en la ciudad de Cochabamba, opera un transporte privado, de las clases sociales acomodadas de la ciudad, gran parte de origen no indígena, y un transporte público, para sectores populares, principalmente los más pobres, migrantes casi exclusivamente de origen indígena, que utiliza coches obsoletos ambientalmente, que no cumplen normas mínimas de comodidad y seguridad. Por otro lado, es evidente la paulatina segregación en el acceso, uso de las vías de circulación, pues paulatinamente las rutas de circulación del transporte privado, son más rápidas y se hallan en mejor estado de mantenimiento, de tal manera que los sectores económicamente privilegiados de la ciudad pueden satisfacer sus necesidades humanas fundamentales, con mayor facilidad que el resto de la población, usuaria del transporte público, quien debe sufrir el congestionamiento de las vías por donde circula en el centro y sur de la ciudad, durante el día.

Otra arista de la crisis del transporte es el poder de las organizaciones sindicales del transporte. Estos sectores operan como verdaderos aparatos corporativos, articulándose a las redes de poder local, particularmente el gobierno municipal, desde donde influyen en las (no) decisiones sobre el sector; el sector del transporte público se ha convertido en uno de los poderes locales. De esta manera, la alcaldía municipal no propone propone, menos aplicar, un plan de reordenamiento vehicular que defienda a los sectores más vulnerables de la ciudad: los usuarios del pésimo servicio público, los peatones y los ciclistas, es decir los populares y pobres de la ciudad, sectores sociales mayoritarios que asumen los costos sociales y ambientales del deficiente transporte público. Mientras, el transporte privado utilizado predominantemente por las clases medias y elites económicas de la ciudad, además de contar con mayores recursos para realizar gastos
defensivos frente a la contaminación generada por el transporte, visibiliza la segregación urbana en muchos casos racializada en la ciudad de Cochabamba y plantea un caso de justicia ambiental.

Hasta hoy en los debates sobre el transporte los ciudadanos hemos sido excluidos, a pesar de la gravedad de la crisis ecológica y social que ha generado. Para este debate propongo una estrategia del transporte que reduzca el espacio al automóvil, elimine la segregación urbana racializada desde el transporte, fortalezca el transporte público, peatonal y ciclista, recupere los espacios y vías públicas, que incluya acciones como la creación de empresas comunitarias/asociativas de transporte público masivo utilizando gas, la peatonalización del centro histórico de la ciudad, reconversión de avenidas en áreas verdes dada la reducción de automóviles en circulación, aplicación de tasas ambientales para financiar empresas de transporte público, implementación de sistema de vías peatonales y ciclovías, regulaciones ambientales y sociales al transporte público, control efectivo del contrabando de automóviles.




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Miguel Valencia: Sobre el ecosocialismo

Me parece que es mucho más importante discutir la cuestión de cómo podemos reducir radicalmente nuestro consumo de energía, a discutir la forma en que podríamos obtener energía con menor "huella ecológica"; creo que ganamos mucho más con este debate. Podemos plantearnos preguntas como estas:

En la Cuenca del Valle de México:

¿ cómo utilizar menos gas, gasolina o electricidad en nuestros desplazamientos cotidianos?

¿ cómo utilizar menos transporte en el año?

¿ cómo utilizar menos el auto en el año?

¿ cómo dejar de usar el auto regularmente?

¿ cómo vivir sin contar con un auto?

¿ cómo utilizar menos electricidad en la refrigeración de alimentos y en el acondicionamiento del aire?

¿ cómo utilizar menos gas en el cocinado de alimentos y en la calefacción? 

¿ cómo podemos producir menos residuos ?

¿ cómo podemos alterar nuestras áreas publicas para facilitar una reducción radical en el consumo de energía?

¿ cómo podemos vivir dignamente en la ciudad con bajo consumo de energía?

Entre otras

El famoso ecosocialismo llega de última hora a tratarnos de dar orientaciones, cuando los socialistas han sido grandes promotores de la industrialización y de las ideas del desarrollo. 




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miércoles 1 de julio de 2009

Contra el automóvil:::: Un documento escrito hace algunos años, pero de vigente actualidad

EL AUTOMÓVIL SE COME A LA CIUDAD

REPRESENTACION DE LAS ONGS DEL DISTRITO FEDERAL

PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE

EL AUTOMÓVIL SE COME A LA CIUDAD Primera Parte

Ing Miguel Valencia Mulkay

Por qué No al Segundo Piso del Viaducto y el Periférico

Para entender bien lo que significa el proyecto del Segundo Piso de Periférico y Viaducto en una amplia dimensión, es obligada una revisión del uso del automóvil. No es posible evaluar el megaproyecto sin tomar en cuenta que se trata de un problema estratégico con formidables implicaciones en la vida en la ciudad de México y el mundo entero.

La simple intención de construir una nueva infraestructura para el uso del automóvil presupone que sus promotores piensan que esta práctica debe seguir recibiendo los incentivos de los que goza; que sus beneficios económicos y sociales son mayores a sus perjuicios y que sus efectos negativos en la salud, la educación, la urbanización y la calidad de vida, deben ser ignorados en la planeación de la vialidad, el transporte y el desarrollo urbano. Implica, también, que piensan que la capacidad de carga ambiental del Valle de México tiene todavía mucho margen para resistir nuevos impactos ambientales y que simplemente ignoran o minimizan su envergadura.

El segundo piso fomenta el uso del automóvil

“Servicio genera servicio” y como dice la Ley de Say, “Toda oferta crea su propia demanda” ; las inversiones en infraestructura vial, fomentan, promueven y dan inevitablemente facilidades al uso del automóvil; cada metro cuadrado de nueva pavimentación sirve. Ciertamente las inversiones son su apoyo estratégico, la infraestructura no es el único medio para fomentar el hábito de usar automóvil - las bonanzas económicas, los bajos impuestos, las facilidades de crédito, entre otras - sirven también para darle gran impulso promocional. Con la infraestructura, emblemática para la mercadotecnia política, este tipo de inversiones consiguen prioridad y fomentan el uso del automóvil.

Un gran engaño

El Segundo Piso es un gran engaño porque no resuelve el problema que formalmente pretende resolver: los congestionamientos, antes bien los agrava, como lo demuestra la experiencia de nuestra ciudad y de las ciudades de los países industrializados. Los ejes viales provocaron, pocos años después de su introducción, un gran aumento en el uso del automóvil y detonaron el problema de la calidad del aire en los años ochenta ; los congestionamientos aumentaron de tamaño y duración y también detonaron el desastre urbano, social y ambiental que ha hecho mundialmente famosa a nuestra mancha urbana.

Numerosos estudios en Inglaterra, EUA, Francia y España demuestran que el fenómeno del “trafico inducido” o “retroalimentación positiva” cancela rápidamente cualquier ganancia en la fluidez de tráfico debida a la nueva pavimentación paralela. Nueve de cada diez unidades de transporte se reponen con nueva demanda inducida por la pavimentación adicional y ambas vialidades, las nuevas y las viejas, se congestionan en poco tiempo sin remedio. La vialidad secundaria, momentáneamente despejada por la vialidad primaria, alienta una nueva demanda que rápidamente la satura, aumentando así la masa vehicular congestionada. Mientras más superficie pavimentada exista, más automovilistas buscaran viajar cotidianamente. La pavimentación destinada a las nuevas vías rápidas estimula el uso del automóvil. Por ejemplo, en el caso de Los Angeles, CA se confirma el fracaso de la moderna ingeniería del transporte que en su esfuerzo por favorecer el uso del automóvil ha saturado la ciudad de pasos a desnivel, segundos, terceros y cuartos pisos, y llega a dedicar 60% de la superficie urbana en las vialidades, sin tomar en cuenta los estacionamientos, logra un promedio de viaje superior a 200 millas diarias por persona y el primer lugar en la contaminación del aire en los EUA. El Segundo Piso en el Viaducto y el Periférico es un proyecto inevitablemente destinado al fracaso: no sirve para los propósitos explícitos del proyecto: es una gran engaño.

El segundo piso, emblema de una nueva época

El Segundo Piso tiene un carácter emblemático en el relanzamiento y nueva promoción del uso del automóvil en el Valle de México; los asesores del Gobierno del DF afirman que esta obra iniciará un nueva época en la ciudad de México. Es necesario reconocer que este proyecto puede:

*Reorientar el futuro de la transportación a favor del uso del automóvil; puede señalar un modelo a seguir en nuestra ciudad y nuestro país: dar prioridad al automóvil por encima del transporte urbano. Puede establecer un parteaguas en el desastre urbano, social y ambiental de esta región. El proyecto tiene evidentemente grandes propósitos simbólicos, políticos y económicos para Andrés Manuel López Obrador y para Claudia Sheinbaum. Es un proyecto con intenciones históricas que lamentablemente también está destinado a desalentar el uso del transporte público y de esa manera puede contribuir sustancialmente a la destrucción de la naturaleza, la cultura y la calidad de vida de la población del Valle de México.

El uso del automóvil es una gran amenaza

Usar automóviles da origen a un conjunto de calamidades sociales que lo sitúan en la cúspide de los problemas ambientales del mundo por su impacto en la calidad de la vida. El uso del automóvil en las ciudades modernas, acaba con la salud, la seguridad, la economía y la alegría de vivir de sus habitantes; acaba con los bosques, las áreas rurales, los ríos, arroyos, lagos o lagunas, con las plantas y los animales que viven alrededor y dentro de la ciudad; deteriora los monumentos históricos; acaba con el uso racional del suelo, del transporte y los espacios urbanos; acaba con las relaciones familiares, vecinales y sociales; acaba con la calidad del agua, del aire y del suelo; acaba con el equilibrio mental y emocional de las personas; acaba con nuestro futuro.

Primera causa de la contaminación de aire

El automóvil es el principal responsable de la contaminación del aire y causante del cambio climático. El automóvil es el primer emisor de óxidos de Nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles (COV), anhídrido sulfuroso (SO2), del monóxido de carbono (CO) y del bióxido de carbono, el CO2. Tanto el CO como el CO2 son factores determinantes en el efecto de invernadero y en el cambio climático. El 65% de todo el monóxido de carbono (CO) emitido al ambiente proviene de los automóviles y además de ser un gas letal, favorece la formación del metano. (Cfr Greenpeace, Environmental Impact of the Car , 1992 ) .

Primera causa del despilfarro energético

Para transportar a una persona en un automóvil se requiere más de media tonelada de materiales, mientras que para transportar a una tonelada de carga se necesitan únicamente 700 kg. En promedio, los automóviles estándar consumen 6 KEP’s -(kg equivalentes de petróleo) por cada 100 viajeros, lo cual es superior al consumo equivalente en KEP por avión. En el caso de los “Gran Turismo”, de gran cilindrada - más de 2000 cc -, que presentan un consumo superior a los 10 KEP, significa que su consumo es siete veces superior al autobús, es decir, un consumo de tres a cuatro veces mayor que el del tren y casi dos veces superior al del avión. Prácticamente la mitad de la energía consumida en el país - balance energético global del transporte - se dedica a la producción de transporte, y de esta energía, los automóviles consumen cerca de dos terceras partes.

Primer causa del cambio climático

El cambio climático se debe principalmente al aumento del CO2 en la atmósfera terrestre y las emisiones de CO2 son producidas por las actividades humanas. Los vehículos de transportación son los primeros causantes de emisiones de CO2, a consecuencia de la combustión de gasolinas. Durante un recorrido de 100 km, un automóvil mediano emite unos 20 kg de este gas, cantidad que equivale a la contenida en unos 40,000 m3 de aire en las condiciones normales de la atmósfera terrestre. El 90 % del CO2 producido por el transporte se debe a los vehículos automotores; sin embargo, el 47 % de la producción de CO2 en transporte se debe a los automóviles, porcentaje muy superior al de los aviones, camiones de carga, autobuses y ferrocarril. Por tanto el automóvil es el primer contribuyente al cambio climático.

Primera causa de enfermedad y muerte violenta

Es la primera causa de las muertes y enfermedades respiratorias y cardiacas en las grandes ciudades. Estudios recientes fijan en alrededor de 40,000 las muertes prematuras que cada año se producen en el DF, debidas a la contaminación del aire. Más grave aún es la cifra de accidentes de tránsito: se trata de una guerra de baja intensidad. En todas las guerras que han librado los EUA, (1775 a 1998), murieron 1,187, 037 de sus ciudadanos, pero, de 1900 a 1998, murieron 3,159,489 de sus ciudadanos por accidentes en vías rápidas y carreteras. De las 500,000 personas que mueren cada año en accidentes de automóvil, 70% ocurren en los países en vías de desarrollo; dos terceras partes son peatones y de ellos, una tercera parte son niños (World Bank, The Urban Age). En el DF, de cada cien cadáveres que ingresan al SEMEFO, 67 son peatones atropellados. Los accidentes de tráfico son la primera causa de muerte no natural y la primera causa de muerte, incluida la natural entre los 18 y 25 años de edad (A.Sanz, Madrid). Los accidentes de tránsito constituyen la principal causa de discapacidades de la población.

Primera causa de la angustia y la inseguridad

El robo violento de autos y los delitos cometidos con apoyo de automóviles, constituyen la causa más extendida de angustia e inseguridad de los habitantes de las ciudades “en desarrollo”, como la de México. Los secuestros en automóvil y los robos en taxis agudizan el ambiente de inseguridad; también dan oportunidades de acción a los delincuentes por lo que la inseguridad se agudiza al estar cerca o dentro de automóviles y de las vías rápidas.

Primera causa de la pérdida de tiempo

Vivir para moverse. Cada año se pierde más tiempo en las megalópolis modernas debido al uso del automóvil ; en la construcción de vías rápidas se imponen desviaciones en el trayecto entre dos puntos de la ciudad, para crear, por medio de la velocidad, la ilusión de transporte eficiente. El índice de Cerdá, urbanista catalán del Siglo XIX, relaciona la distancia adicional que es necesario recorrer en la ciudad, con la distancia “a vuelo de pájaro”. Estudios en el DF revelan que el automóvil debe recorrer, en promedio, distancias hasta un cincuenta por ciento mayores a la línea recta para llegar a su destino. Por otra parte, los vehículos más rápidos tienden a frenar la circulación de los demás transportes (El Tiempo que nos Roban, Jean Robert, Seuil, Paris, 1980); enfrenan la circulación global, empezando con la actividad peatonal y ciclista que se torna cada año mas difícil. La velocidad es un factor que destruye la eficiencia del sistema de transporte; una velocidad superior a 20 km por hora en la zona urbana, en horas de trabajo, destruye los buenos promedios de tiempo global dedicado al transporte. A mayor velocidad, aumenta la superficie utilizada por un vehículo; a una velocidad de 60 km por hora, un automóvil mediano ocupa ya una superficie vial mayor a 100 m2. Pero los peatones y ciclistas desplazados de estas actividades complican aún más la situación. Los niños y los ancianos deben ser ahora transportados porque cada día es más difícil que caminen por las calles. Los obreros y campesinos también deben ser transportados ahora, ya que no pueden utilizar la bicicleta por las condiciones de las vialidades. Sin embargo, los automóviles acaparan los carriles de alta velocidad y las vías rápidas desplazando al transporte colectivo que circula en las peores condiciones viales. El conmuter o pendular, viaja en su automóvil por la mañana hacia el centro de la ciudad y congestiona las vialidades; por la tarde o la noche sale para saturarlas de nuevo. A este estilo de vida, típico de las grandes ciudades, le llamamos pendular. En la Ciudad de México una pequeña minoría (el 18%) utiliza regularmente el automóvil; este es el índice de motorización de la zona metropolitana. Circulan alrededor de 1,700,000 automóviles en el DF y otros tantos aproximadamente en el conurbado del Valle de México. En el mundo existen casi mil millones de automóviles y esta cantidad aumenta a una tasa cinco veces mayor que la tasa mundial de crecimiento de la población. El tiempo promedio diario dedicado al transporte por los habitantes de la ciudad - índice de pendularidad - es cada año mayor en todo el mundo; en la Francia de los TGVS o trenes de gran velocidad, el francés de los grandes centros urbanos recorre en un año las distancias que recorrieron sus padres en toda su vida ( André Gorz, Capitalism, Socialism and Ecology, 1994). En Los Angeles CA, se maneja en promedio más de cuatro horas y más de 230 millas al día. En el Valle de México la pendularidad es superior a las cuatro horas y media. El índice de pendularidad debe ser considerado como el principal índice global de la eficiencia del transporte urbano - los gobiernos y las universidades hacen todo lo posible por ignorarlo- y es, también, uno de los principales indicadores de la calidad de vida. Nada bueno sucede normalmente mientras nos transportamos cotidianamente en la zona urbana, no descansamos, ni nos educamos, ni divertimos, ni ganamos dinero, cuando nos atasca el transporte urbano vivimos los peores momentos e incluso consideramos que perdemos autonomía, dignidad y no podemos descartar que la pendularidad se fomente estratégicamente con fines de control político.

Primera causa del desorden en el uso del suelo

Con el uso del automóvil todo está cada año mas lejos. La creciente motorización y el aumento de las velocidades de desplazamiento se traduce en la ocupación de más suelo para infraestructura de transporte; este mismo proceso hace cambiar los estilos de vida y logra destruir la convivencia y la comunicación entre los seres humanos. El desarrollo del transporte motorizado sirve para acercar puntos y alejar usos del suelo(Soria y Puig, ¿ A qué se llama transporte? Madrid, 1980). Dos son las fuerzas en juego: la primera es la derivada de las necesidades espaciales del transporte motorizado y , en particular, el automóvil, que requiere para su funcionamiento en promedio, aproximadamente 40 % del espacio urbano en las modernas urbes, áreas que toma de la que necesitan otras actividades humanas, que entonces se dispersan en el territorio. En círculo vicioso, el aumento de las distancias entre las distintas actividades genera más desplazamientos motorizados que acaban por reclamar nuevo espacio por devorar. La segunda fuerza que actúa en la misma dirección es la de la especialización de los usos del suelo, es decir, la creación de espacios mono-funcionales, para cada actividad urbana, zonas comerciales, de industria, habitacionales, entre otras zonas más, que complican al transporte urbano. De esta manera se incrementan las distancias entre los distintos usos del suelo y cada vez menos actividades quedan cerca. La urbanización dispersa (sprawl) hace que la mancha urbana crezca a una tasa mayor que el crecimiento de la población. Cada minuto los EUA pierden tres acres de tierra agrícola productiva debido a la urbanización dispersa en el campo. Desde 1970 los EUA han perdido más de 50 millones de acres de tierra agrícola por la urbanización por carreteras nuevas ; existen tiendas de Wall Mart cubriendo ricos suelos agrícolas (American Farmland Trust). En promedio, las ciudades estadounidenses dedican virtualmente la mitad de su espacio urbano para el uso del automóvil, lo que significa que existe menos espacio dedicado a la vivienda que al automóvil. En ese país casi 100,000 personas son desplazadas al año debido a la construcción de nuevas pavimentaciones (World Watch Paper nº 84, Entropy: into the Greenhouse World. J Rifkin).

Primera causa de la desaparición del transporte colectivo

Los viajes en transporte colectivo representan en Europa el 25% de los viajes, pero en los EUA, sólo representan el 4% (World Bank. The Urban Age). La primera gran maniobra para eliminar los tranvías de las ciudades fue orquestada por la General Motors en 1925, que compró las compañías de autobuses y tranvías urbanos y las quebró para organizar la eliminación de los rieles en 85 ciudades de EUA (Martha Olson, Race, Poverty and Environment). En 1960 , el 69 % de los estadounidenses se desplazaba diariamente en automóvil; en 1990, el 87%. El uso del transporte público de todos los usuarios pendulares bajó de 12.6% a 5.3% y la caminata descendió de 10.4% a 3.9%. Los que trabajan en casa se redujeron de 7.5% a 3% (Federal Highway Admimistration San Francisco Examiner, 1995)

Primera causa de la destrucción de los bosques

La pavimentación constituye un factor estratégico para fomentar hacer viajes en automóvil, alejar todos los destinos, cambiar el uso del suelo, disparar los accidentes y las enfermedades e incrementar la contaminación del aire, pero es también, la primera causa de la destrucción de los bosques periurbanos y del suelo destinado como área de conservación. La pavimentación se extiende continuamente sobre las reservas ecológicas de la ciudad, lo que impulsa de forma vigorosa la tala de árboles, la destrucción de hábitat de animales silvestres y la urbanización de áreas de conservación. Alrededor de un millón de animales mueren cada día en las carreteras de EUA; los automóviles y la infraestructura necesaria para usarlos, son la causa principal de la muerte de las especies en peligro de extinción en California. (Auto Free Times, Spring 1996)

Primera causa del empobrecimiento de la ciudad y el país

*Mas del cincuenta por ciento de los recursos del erario de la ciudad se gastan en la construcción y mantenimiento de vialidades, en el control de los automóviles, patrullas, semáforos, control de la calidad del aire, emplacamiento y gestión de transito y en la pérdida de tiempo de los empleados y funcionarios del gobierno de la ciudad. La compra y mantenimiento de automóviles para usos gubernamentales es uno de los rubros mayores y es motivo de corrupción.

Primera causa de la corrupción del estado

La industria automotriz impone la política económica y tecnológica del país, en la medida que encabeza las presiones a favor del libre comercio, del endeudamiento de la nación y hacia una política fiscal a su medida; impone la apertura de fronteras, políticas hacia las maquiladoras, tasas de aumento a los salarios, la orientación de las inversiones, regulación y normatividad ambientales, el control en variables macroeconómicas, y, sobre todo, impone los estilos de vida ...con uno de los mayores símbolos del consumismo - el automóvil, mediante enormes sumas de dinero invertidas en mercadotécnia y el mayor gasto publicitario en el país.

El dinero destinado a la publicidad y mercadotécnia del automóvil es el mayor gasto en producto industrial alguno, y esta inversión hace del auto un mito, lo que deteriora la escala de valores de la población sometida a tal publicidad. Falsos valores sociales como tener un coche, destruyen las culturas en México.

La lucha contra el uso del automóvil

Las organizaciones ambientalistas han iniciado la campaña contra el Segundo Piso del Viaducto y Periférico no sólo por su inutilidad sino porque el uso del automóvil es una calamidad, que implica un conjunto de amenazas a la calidad de nuestra vida. Es imprescindible unir esfuerzos para difundir la información sobre esta práctica que los gobiernos y las universidades pretenden ocultar o minimizar.

No al segundo piso en el viaducto y el periférico.

No al aumento de infraestructura para el uso del automóvil

México, D.F. 2 de abril de 2002

SEGUNDA PARTE

“ PROPUESTAS PARA DESALENTAR EL USO DEL AUTOMÓVIL”

Ing. Miguel Valencia Mulkay,

Representante del Sector ONG del Distrito Federal para el Desarrollo Sustentable


Consulta del documento: Dora Romero de la Red de Permacultura y de la Red de Ecoaldeas, y Joel Peña de Cuestión Ambiente.

Corrección de estilo: Ana Ruiz de la Red de Permacultura

Con el aval de:

BICITEKAS AC, León Hamui

RED DE PERMACULTURA, Ana Ruiz

ASOCIACIÓN DE TECNOLOGÍA APROPIADA, José Arias Chavez

ALIANZA UNIDOS AMIGOS DEL MEDIO AMBIENTE, Sergio Rincón

PACTO DE GRUPOS ECOLOGISTAS, Ignacio Peón

GRUPO DE LOS CIEN, Homero Aridjis

PROMOCION DEL DESARROLLO POPULAR, Luis López Llera

FORO ECOLOGISTA DE LA CUENCA DE MÉXICO, Gerado Ewald, María Luisa Arias

COOPERATIVA CAMBIOS SC de RL , Eugenio Cabrera, Rubén Treviño, Rodolfo Macossay

UNIVERSIDAD VOX POPULI DE MEXICO, Sonia Ribeiro

UNIVERSIDAD BOSQUE DE CHAPULTEPEC, Lina Escamilla, Maria Elena Perez Cabañas

RED AMBIENTAL JUVENIL, Carlos García Robles

HORTICULTORES URBANOS AC, Antonio Cavazos

ECOACTIVISTAS DE LA MAGDALENA MIXHUCA AC, Elías García

GRUPO ECOLÓGICO DE XOCHIMILCO AC, Marcela Rodríguez

LIGA POR EL AIRE LIMPIO, Salvador García

CUESTIÓN AMBIENTE, Joel Peña

GRUPO CALPULLI NÁPOLES, Luz María Delgado

Alejandro Alva , Ecologista

Ing. Eduardo Ayala, Inventor

jueves 25 de junio de 2009

RUBEN ALMEIDA: Poda Humana y Decrecimiento Autoctono y...........


Estimados amigos: hace 250 años se inicio la era industrial y habia unos 600 millones de seres humanos en el planeta, hoy somos 6800 millones de seres humanos, son en numeros cerrados 6,000 millones de seres humanos que gracias a una actividad que tiene en peligro la vida del humano y la buena salud del planeta tierra, que se acelero la cantidad de seres humanos, hoy tenemos un promedio de vida de 74 años de vida. El planeta tierra esta vivo y algo va ser antes de que lo acabemos.
ver anexo.

Poda Humana y el Decrecimiento Autóctono

(de una noche de verano, calurosa y sofocante; indicios de que va llover)

Por Rubén Almeida

Poda Humana

Llego a mis manos la guía astrologica 2009 de Giovanna, se le considera las mas atinada por los aciertos en sus predicciones de los ultimos acontecimientos en 30 años y para este año augura terremotos y erupción de volcanes en todo el mundo y claro también en México, se considera que de este año al 2012, una baja en la población mundial del 30 al 40%.

Decrecimiento Autóctono Siempre hemos pensado que nuestros antepasados tuvieron en su desarrollo, un epoca como hoy vivimos y que dado los problemas que la sociedad presentaba decidieron llevar a cabo acciones de DECRECIMIENTO, siendo las siguientes:

Politica

Para evitar la corrupción de politicos, formaron un sistema de gobierno en base a las personas mas sabias "LOS VIEJOS" y en Consejos de ancianos se ventilaban y solucionaban todos los problemas y actividades, y no tenían sueldos (Como eran gente de probada honradez y gente de trabajo, tenían forma de vivir). Hoy en los pueblos de origen autóctono, se ven dos formas de gobierno: la autoctona manejada por Mayordomos (no cobran sueldos) y la Española, los delegados (cobran comisiones por permisos y otros).

(Los actuales polítcos de carrera, hay que temerles, son los peores).

Medio ambiente

Se quitan las grandes estucturas burocraticas Ecologicas , ya que ellos eran los que provocaban la destrucción ambiental dando los permisos e hicieron lo siguiente: Al ver que la vida se daba gracias a el Fuego, el Agua , la Tierra y el Aire los deificaron para respetarlos y los hicieron universales dandoles una conotación Espiritual, donde a cada momento de la vida de la población intervinieran, asi el fuego es la energía, la educación, la palabra etc. Y asi los demas: tierra los alimentos, el agua los sentimientos y el aire el conocimiento (hay mas pero para el caso es suficiente), si ellos eran lastimados habia penas muy severas, incluso la muerte.

Delincuencia

Se eliminan las leyes escritas y se eliminan las carceles; solo tres castigos impuestos por los cansejos de ancianos (en cada pueblo los había): La muerte, la esclavitud y el destierro. Cuando se dictaban las sentencias estaba presente el pueblo.


Eliminación del Carro

Había una gran cantidad de contaminación por tanto vehiculo y un gran crecimiento de la población, asi que el Supremo Consejo del Anahuac SCA, decide eliminar la rueda, aduciendo que el circulo es perfecto y se tiene una similitud con el Universo o sea dios. Asi logran hacer que la gente utilice mas su cuerpo y musculos y sea mas sana.

Medicina

Se eliminan las grandes sistemas del ISSTE e IMSS (algo similar) y se implanta el sistema natural de Herbolaria y sistemas terapeuticos alternativos como masajes y acupuntura con espinas de plantas como el Maguey (Agave atrovirens de las 300 especies que hay, según M. Martinez), e integran a la mujer como curandera dandole el mismo nivel que el doctor hombre. Obligando a la población a comer sano para evitar el 70% de las enfermedades, los alimentos industrializados al no consumirlos fueron desapareciendo lentamente, ademas eran mas caros que los naturales.

Basura o Residuos Sólidos Urbanos

La basura es eliminada porque al acabarse la industria que sus productos todo lo Empaca y Embala, es eliminada el 70 % de la basura, ademas se acaba la producción Agrícola de monocultivo industrial por el daño que causaba a la madre tierra y al propio humano con los pesticidas utilizados. El poder de la mercadotecnia Subliminal es eliminada por la salud mental y fisica promoviendo que las personas aprendan a pensar por si mismas y decidan comer alimentos naturales y no los industriales, que eran obligados a comer por los mensajes subliminales de las televisoras y anuncias de radio y periodicos. Con eso la prensa y medios de comunicación masivos desaparecen por inoperantes y por falsear la vida y hacerla decadente y enfermiza.

La Guerra Florida

Zas, que se dan cuenta que la naturaleza tiene un sistema que le permite evolucionar y mantenerse sana, (hoy le llaman Ecosistema), observan que en una bello conjunto de plantas de diferentes especies, a pesar de lo bello del paisaje , ellas estan pelendo a muerte, entre ellas, por el agua, el aire, la tierra y el sol; pero al mismo tiempo se respetan y forman ligas de unión muy fuertes.

Asi imponen la Guerra Florida, una guerra controlada y muy necesaria para eliminar altos jefes y población deficiente y mantener en la población un alto grado de competividad saludable. Ellos llegan a unir la Ciencia, La Religión y el arte Militar en una sola diciplina, generando dirigentes probados en los tres ordenes.

Eliminación del metal de fierro o acero

Este paso de DECRECIMIENTO fue duro y fundamental, pero un paso lleva al otro y el SCA (Supremo Consejo del Anahuac) decide que se deje de producir metales de fierro y acero, pues absorben la energía, produciendo enfermedad y su uso hacen que el humano se enloquesca de poder falso y se fabriquen maquinaria que destruyen al medio ambiente y las buenas costumbres humanas.

Eliminación de bestias de carga

Este fue un segundo paso ya que el decrecimiento fue gradual, poco a poco, ellos se prguntaban quien esta evolucionando, el animal o el humano, pues si carga el animal, es el animal el que evoluciona mas, asi que es mejor que sea el humano el que cargue.

Asi se probaba en la Nobleza autentica, un verdadero Mexicano, asi se generaban los lideres: eran Sacerdotes, eran Guerreros y eran Sabios en un solo humano.

Conocimiento profundo, el arte del Guerrero Rojo, el camino del Nahual.

Ellos comenzaban siendo analizados astrologicamente y desde su nacimiento, sabian que parte en la sociedad iban a ocupar .

Un dirigente político empezaba aprendiendo a producir alimentos, luego con el arte de la pelea cuerpo a cuerpo, luego aprendiendo el arte del acecho y el arte del ensueño, con muchas diciplinas, tenía que aprender el arte de la medicina en su propio cuerpo primero. Las practicas religiosas eran obligadas al mismo tiempo en todas sus actividades, eso hacia para someterse a diciplinas que sin esos ejercicios espirituales no lo podian lograr; luego se probaba en la guerra y si seguia vivo se iniciaba en (a los 40 a 50 años) la Recapitulación de su vida (lo primero a recapitular eran sus experiencias sexuales, es donde se gasta mas energía), asi ya podian llegar al camino de la IMPECABILIDAD, donde ya no se usa la razon y no hay dudas, pero en este punto ya no hay regreso, el guerrero ya camina junto a la muerte, hasta que llega un punto en que la desfia y el le gana.

Un guerrero no necesita historia personal, Un día descubre que ya no es necesaria y la abandona. Carlos Castaneda.

Bibliografia:

El Popol Vuh Tiene Razon, Domingo Martinez Paredez, Editorial Orión, 1976.

15 libros de Carlos Castaneda,Diana, P. Janes, Fondo de Cultura Económica, 1968, a 1999 con "El Lado Activo del Infinito" (cuando Don Juan se va y Carlos se arroja a un abismo).

Nerea (otro linaje de nahuales), Enrique Rojas Paramo, Grijalvo, 2000.

Donde Cruzan los Brujos (Historia corta de una mujer Nahual, desde su inicio hasta su final), Taisha Avelar, Diana, 1992.

América Crisol de las Razas del Mundo, Alexander von Wuthenau, Diana, 1975.

La Vida Cotidiana de los Aztecas en visperas de la Conquista, Jaques Sosutelle, Fondo de Cultura Economica, 1953.

martes 23 de junio de 2009

¡APLICAR LA PENA DE MUERTE AL PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO! ¡Cancelar el registro del PVEM!


En 2004, a raíz del escándalo del "Niño Muerde", con relación a un soborno en Can Cun, un grupo de ambientalistas discutió la publicación de un desplegado al respecto, solicitado por "disidentes" de ese partido. En esa ocasión advertí del corrupto origen de este partido, su corrupta historia y su corrupta militancia; advertí de que no hay manera de limpiar a este partido, pues está podrido hasta el tuétano; ha sido todo lo contrario a lo que se entiende por pensamiento y acción verde ecologista en el mundo; ha sido una creación de Carlos Salinas de Gortari, Manuel Camacho Solís, Fernando Gutiérrez Barrios, el PRI, y de la Iglesia Católica Mexicana.  La legislación ambiental mexicana es un legislación "patito",  gracias también, al PVEM que ha controlado casi todas las comisiones legislativas del medio ambiente. En esa ocasión, propuse organizar la recolección de cientos de miles de firmas, para exigirle al IFE, la cancelación del registro del PVEM. 

Recientemente, el PVEM ha sido expulsado de la asociación europea de partidos verdes ecologistas, por su campaña que impulsa la pena de muerte. Se tardaron muchos años en expulsarlos, pues fueron denunciados por ecologistas y ambientalistas mexicanos ante partidos europeos hace mas de 10 años.

Ahora que el PVEM propone la pena de muerte, creo que deberíamos proponer a nuestros amigos, conocidos y vecinos la urgente aplicación de la pena de muerte al PVEM, antes de que se convierta en cómplice de secuestros y asesinatos de Estado y fomente más destrucción ecológica. 

¡APLICAR LA PENA DE MUERTE AL PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO! ¡Cancelar el registro del PVEM!

Miguel Valencia



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viernes 19 de junio de 2009

GARANTIZAR QUE LA BASURA SIGA EN AUMENTO EN LA CIUDAD DE MÉXICO


El proyecto de los cinco CIRE del Gobierno del DF

Afortunadamente, se cerrará pronto el relleno sanitario del Bordo Poniente en el que se depositan diariamente 12,500 toneladas de basura; es una buena noticia saber que ningún municipio cercano al DF y ninguna demarcación periférica aceptó la creación de otro relleno sanitario para la basura del DF. Los rellenos sanitarios son una bomba ecológica de tiempo, cada día más rechazada por la sociedad mexicana. No nos hemos cansado de denunciar a los rellenos sanitarios desde hace muchos años.

En consecuencia, el gobierno del DF se ha visto obligado a encontrar una solución a este problema inmediato. Después de muchos estudios ha concluido que el concepto del CIRE, centro integral de reciclamiento y energía, con tecnología alemana, es la mejor opción en estos momentos. De acuerdo a lo que dice el Gobierno del DF, los CIRE realizan cierta separación de residuos para su reciclamiento o producción de compostas, probablemente un 25%, pero, básicamente queman la mayor parte de la basura que reciben a unos 1,300 grados centígrados, en un proceso que denominan "gasificación", el que "virtualmente no produce emisiones tóxicas" y que da como resultado energía eléctrica y arenas. Este tipo de tecnología se ha instalado, según dicen, en áreas centrales de ciertos pueblos o ciudades de Alemania. Proyecta construir cinco CIRE, el primero en Tláhuac, el segundo en Tlalpan y los demás en otros puntos de la periferia del DF, para reducir, según dice, los gastos de traslado de la basura. 

La característica central de este proyecto es que FOMENTA EL AUMENTO EN LA PRODUCCIÓN DE LA BASURA, ya que no afecta significativamente las costumbres del ciudadano, ni los costos del empresario. No tiene efectos importantes en la producción de basura, por lo que la basura puede seguir en aumento en la Ciudad de México, en los próximos años. De acuerdo con el ambientalismo en boga, la carta tecnológica ha sido colocada en la más alta prioridad, ya que se trata de interferir lo menos posible en los negocios de los responsables del crecimiento desquiciado de la basura en México: los empresarios que diseñan y producen los envases y empaques mercadotécnicos de mayor impacto en el medio ambiente y los empresarios menores ( sindicados) que controlan la recolección  y transferencia de la basura. El cambio de las costumbres del consumidor no es desde luego prioridad gubernamental. Se ignoran en este proyecto los costos de la concentración de la basura en uno o varios puntos de la ciudad, particularmente el cambio en el uso del suelo, la degradación ambiental en el área urbana seleccionada: se considera a Tlahuac como un basurero o un traspatio del DF, al que se enviarán pronto todas las actividades sucias de la ciudad: reclusorios, cuarteles, basureros, industrias, grandes unidades habitacionales, grandes bodegas, en lugar de reconocerla como lo que es: un santuario del agua, de la vida campesina y de ruinas arqueológicas. Lo que no es bueno para una comunidad o una demarcación, no es bueno para la ciudad. También se ignoran: el enorme costo que tendrá el transporte de basura en los próximos años, por el aumento brutal que se espera en los precios del petróleo y las consecuencias de la producción de basura en el cambio climático. 

La propuesta que hemos hecho por muchos años, de eliminar la recolección de basura en la Ciudad de México y de responsabilizar a cada colonia o pueblo del manejo de su basura: separar los residuos en la fuente, en el hogar; acopiarlos y tratarlos en la cercanía donde se producen: en la misma colonia, en el mismo pueblo o ejido; crear cooperativas vecinales en cada colonia que no sólo hagan estas tareas a un costo muy menor para la ciudad, también, generen mucho más empleo que cualquier megaproyecto de vialidad y transporte, como los que ahora se construyen en esta ciudad, para fomentar el uso del auto y sobre todo: REDUZCAN LA PRODUCCIÓN DE RESIDUOS O BASURA. No hay voluntad política en el Gobierno del DF, para hacer frente al problema de la basura y a los asuntos ecológicos.

¡NO A LOS CIRE!


--
Miguel Valencia
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México



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El pensamiento Zen como Alternativa Cultural a la Visión Económico-Materialista Occidental

Jaime Lagunez Otero

Cuernavaca, México

Resumen

Se propone promover el pensamiento Zen como alternativa a la visión material occidental moderna causante de daño al planeta y al individuo. Se hace referencia las ideas básicas e historia del mismo.

Palabras clave: descrecimiento, sustentabilidad, Zen, desarrollo, visión alternativa, “frente cívico”, consumismo
---------------------------------
El Zen enriquecido de manera muy importante por el Taoísmo chino y el Budismo Mahayana es la cima intelectual nihilista. La palabra es una abreviatura del japonés zenna, que equivale en sánscrito a dhyana y que al castellano puede traducirse como “meditación,” “contemplación,” “aquietamiento” y “concentración mental”. Esto se ocupa directamente de la vida y es donde ha desarrollado sus rasgos más característicos el budismo. El hombre busca la felicidad destruyendo al sufrimiento, pero de acuerdo a las filosofias orientales, los deseos, las pasiones, las ambiciones, etc. son precisamente causas de sufrimiento. La práctica de la doctrina del Zen, resuelve entonces el problema del sufrimento desapareciendo esos deseos y ambiciones en particular trabaja con estas enseñanzas diametralmente opuestas al consumismo y materialismo occidental:

1. La recuperación de la simplicidad y de la sencillez.

2. La posibilidad de hallarlo todo, paradójicamente, al perderlo todo.

3. Un especial entusiasmo en la riqueza del vacío.

4. La inexistencia de un principio y un fin. Tan solo existe el vacío.

El concepto de vacío en el Zen significa darse cuenta de que “realmente no se tiene nada y de que nunca se ha tenido nada”. Ese feliz estado de desprendimiento y ausencia de deseo es, a la vez, espiritual y psicológico. Efectivamente, el objetivo es alcanzar el perfeccionamiento o la iluminación del ser humano de forma espontánea, instantánea, instintiva y natural. De forma fulminante se conquista la comprensión de la realidad y la armonía o integración del ser en la totalidad integradora del nuevo universo. Luego el camino zen llega a confundirse con su meta. El zen trata de conseguir vivir en la verdadera realidad, y para ello crea a su alrededor un clima o atmósfera para alcanzar la iluminación. Para ello se sirve de tres elementos: la meditación sentada o zazen, las enseñanzas de los maestros o sutras y los koan.

Uno de los koans dice: “El camino perfecto carece de dificultades, excepto la de negarse a admitir preferencias, solo cuando se ha liberado del odio y del amor se revela plenamente y sin disfraces, una diferencia de un décimo de pulgada es lo que separa al cielo de la tierra. Si quieres verlos con tus propios ojos, no debes tener pensamientos fijos, ni a favor ni en contra. Todo es adecuado y a la vez nada es adecuado”¨

El zen persigue la aniquilación del orgullo, la vanidad, la obsesión, la susceptibilidad y la excesiva animosidad. El zen detesta el egoísmo que se manifiesta en efectos calculados (con resultados artificiosos y efectistas) o cualquier otro tipo de auto glorificación. Para vivir la verdadera realidad de forma armoniosa con el universo, es necesario buscar el ¨satori zen¨ o iluminación.

Para llegar a ese punto hay que tener en cuenta lo siguiente:

1. Deshacernos de todas las imágenes ilusorias continuamente repetidas sobre las que se ha cristalizado durante tanto tiempo nuestra voluntad y que nos han proporcionado tantas angustias y preocupaciones.

2. Olvidarnos de nuestro ¨yo¨, siempre tomando tan a pecho y siempre origen de sufrimiento.

3. Desterrar todas las obsesiones que continuamente nos crispan, paralizan y absorben nuestra energía.

Esto es lo que el Zen nos aporta a los que vivimos en estos comienzos del siglo XXI y explica porque los que nos encontramos decepcionados con el consumismo, la globalización, y las ideologías desarrollistas nos sentimos sumamente atraídos por esta disciplina. Un entrenamiento que tiene como base la práctica de la meditación y la continuación de este estado de atención despierta a lo largo de la vida cotidiana. Es una tradición de más de dos mil quinientos años de antigüedad. Un camino de conocimiento e iluminación, entendiendo el término “conocimiento” como experiencia global de la realidad. Esto es, el conocimiento del que habla el Zen incluye la conciencia corporal, la emocional, la mental y la espiritual. Dicho de otro modo, la totalidad de nuestro ser.

Al vivir en la espontaneidad, en la naturalidad, no se requieren dogmas o teorías. Objetivar, codificar, conceptualizar la realidad es la pretensión obsesiva que persigue el conocimiento convencional del hombre de Occidente. Todo lo que se presenta frente a él, ya sea divino o humano, debe ser clasificado y encapsulado dentro de una definición rígida e inamovible. De esta forma nos formamos ideas, creencias, deseos y aversiones, todas ellas ficticias, ajenas al mundo verdadero de la realidad presente y siempre cambiante.

La meditación y la enseñanza del Zen tienen su origen en Sakiamuni, fundador histórico del Budismo. Más exactamente, el Buda Sakiamuni fue en realidad el actualizador de una tradición cuyos orígenes se pierden en la historia. En efecto, en la últimas excavaciones realizadas en Mohenjo Daro, una de las principales ciudades de la civilización dravídica que se extendió por el valle del Indo antes de la invasión de los indoeruropeos, se ha encontrado una estatuilla de un asceta en la postura de meditación del loto que los practicantes Zen de hoy en día seguimos utilizando. Esta estatuilla ha sido datada como procedente de alrededor el año 1800 a.C., es decir de hace unos 3800 años. Después de la muerte del Buda Sakiamuni, su enseñanza se expandió por toda la India, dando lugar a distintas escuelas e interpretaciones. El Budismo llegó a China en el siglo II de la era cristiana. Allí interactuó con el taoismo y con el confucionismo, dando lugar a nuevas formas budistas. Podríamos decir que el Zen, o Ch’an, en chino antiguo, fue el fruto de la tradición budista india y del genio particular de la cultura china. A partir del siglo VI, y durante los siguientes cuatro siglos, el budismo zen fue la principal escuela budista en China. El pensamiento fue introducido al occidente por Taisen Deshimaru Roshi. En la actualidad, unas cuatro decadas después, existen en el occidente cientos de centros de práctica y son miles que han hecho de la práctica una constante en sus vidas.

Recordemos que no es una religión en el sentido de un sistema dogmático de creencias. Se acerca más a una filosofía, aunque no surja como fruto del pensamiento ni de la especulación intelectual. Tampoco es una ideología a la que adherirse de forma ciega e irracional. El Zen es una experiencia interior que surge de la propia práctica. Considero seriamente que es una alternativa a la problemática moderna: Actualmente existen comunidades occidentales que se someten una religiosidad dogmática, por un sistema de creencias impuesto que va de mano a mano con una mentalidad de crecimiento económico irracional y que pone entredicho el futuro del entorno natural así como de la humanidad misma. Este espíritu racional irrumpió con fuerza en la escena europea con el comienzo de las ciencias positivas y de sus aplicaciones tecnológicas, y la reivindicación del poder gubernamental-empresarial.

La razón, al liberarse del yugo del fanatismo económico, da lugar a sistemas políticos que cuestionen al “progreso”, entendido como acumulación de riqueza material - la religión del Occidente capitalista. A mediados de los sesenta, el materialismo, ya fuera en su versión materialismo dialéctico del bloque soviético o en su versión de materialismo capitalista del bloque occidental, dominaba el pensamiento.


Es interesante que a mediados de los sesentas, el mundo continuaba dividido entre dos concepciones enfrentadas aunque ambas de corte material: el capitalismo y el materialismo comunista: dos sistemas sociales e ideológicos que frecuentemente aplastan individuo obligándoles a no ser más que meras piezas dentro de un engranaje diseñado y conducido por esferas de poder como bien han expresado los grandes promotores del desarrollo espiritual europeo. Afortunadamente, llevamos ya medio siglo de mantener una fuerte reacción a esta “tiranía” cultural, económica e ideológica. Protagonizada con acciones directas, especialmente por los estudiantes universitarios, se producen levantamientos en las universidades de Estados Unidos, de Francia y México. Pero también expresadas por pensadores como los que participamos en congresos como este virtual, entonces ambas formas de manifestación - reivindicando el derecho del individuo a vivir según su propia conciencia.
El movimiento del 68 fue aplastado por los tanques soviéticos y por el enorme poder de seducción y de narcosis propio del materialismo capitalista. No obstante, el espíritu de la contracultura continuó en capullo en el occidente. Muchos de los primeros que se acercaron a las tradiciones espirituales orientales, tanto en Europa como en Estados Unidos, llegamos con el pensamiento que se resume en la expresión “No aceptaremos un proyecto social que ignore la espiritualidad, el respeto al planeta o las necesidades creativas del individuo”.Otros militantes de la revolución de las flores fueron los pioneros de movimientos sociales que están teniendo una gran relevancia social en la actualidad como por ejemplo el movimiento ecologista, el movimiento del descrecimiento económico, el movimiento pacifista o los movimientos por el equilibrio Norte-Sur y el movimiento a favor de fortalecer la sociedad civil.

Todos estos tienen en común un principio: la necesidad de hacer un mundo más humano partiendo y teniendo en cuenta al planeta. Se trata de una revolución civil pacífica que pone al entorno natural y al individuo con sus necesidades no solo materiales, sino también emocionales primer plano.

Una vez alcanzado el satori, las exaltaciones exteriores ya no provocan deseos contradictorios, de manera que el hombre, a partir de entonces, ya no sufre con las miserias de la vida. La ascensión al satori lleva consigo la disipación de todas las dudas e indecisiones. Ya no hay nada de lo que evadirse. Las complicaciones pasadas y presentes, siempre para, nuestro intelecto, gravosas e innumerables, ya no valen la pena



¿Cómo responder a la problemática actual creada por el desarrollismo irracional? Nos encontramos con dos posibilidades: por una parte, reemplazar las estructuras sociales, las relaciones de poder, las instituciones de forma que las nuevas estructuras faciliten la aparición de un individuo nuevo pero también de la segunda: transformarnos a nivel individual de forma que nosotros de manera orgánica demos lugar a nuevas estructuras sociales y nuevas relaciones sociales. Sin duda esto es lo más importante: no limitarnos, que creciendo espiritualmente podamos elevar el nivel moral y ético de la sociedad en su conjunto.



En este punto es donde se incorpora de manera natural el pensamiento Zen. Al no estar basado en dogmas externos, en verdades que hay que creer, ni en principios ideológicos a los que hay que adherirse fanáticamente. Y al no estar basado en el racionalismo, entendiendo “racionalismo” como de un determinado sistema lógico-racional. El camino del Zen está basado en un despertar armónico e integrado de los distintos niveles de nuestro propio ser y en una comprensión profunda y real de nuestra verdadera naturaleza como seres conscientes y del lugar que ocupa nuestra existencia individual en el seno de la totalidad.



El Zen es una experiencia existencial subjetiva cuyos efectos tienen una influencia directa sobre la realidad objetiva o social. El Zen no es una ideología, ni un conjunto de creencias dogmáticas. Es una experiencia, la más directa, la más real. La clarificación de la naturaleza de nuestra propia identidad (subjetiva) y de la naturaleza de la realidad (objetiva) en la que vivimos es la tarea fundamental que nos corresponde como individuos dotados de conciencia, con capacidad para conocer y para vivir en armonía.

La práctica de la meditación

La meditación ha sido desde la antigüedad y sigue siendo hoy día una forma ideal de auto-conocimiento. Sentados en silencio, en la postura corporal adecuada, con la actitud mental apropiada, nos hacemos íntimos con nosotros mismos, con las sensaciones que experimentamos, con nuestras emociones, con nuestros pensamientos, anhelos, miedos, etc. “Conócete a ti mismo y conocerás la totalidad”, frase socrática que el gran filósofo tomó del frontispicio del Oráculo de Delfos. A partir de este punto es posible subir al siguiente peldaño donde la experiencia es de iluminación – felicidad absoluta y una comprensión real de la verdad.

No es gratuito que varias veces hemos escuchado la frase “cuantos más ricos somos, más infelices nos sentimos”. La ansiedad se ha convertido en una epidemia imparable que aparece estrechamente asociada con el estilo de vida. Los síntomas son tan reales que la OMS alerta que los trastornos emocionales, la angustia o la depresión se ha convertido en una epidemia mortal como son las enfermedades cardiovasculares. En el occidente, quizás 50 millones de personas sufren de estos trastornos emocionales.

En contraposición a la ideología que domina el planeta: sólo puedes ser feliz viviendo en un sistema social basado en la opulencia material, en el consumo por el consumo. Esta causando una enorme destrucción no solo del planeta sino que también, de los valores más íntimos del ser humano, de las relaciones entre seres humanos, e incluso entre naciones. Es una ideología altamente alienante que todos estamos sufriendo.

La alternativa propuesta del Zen es excelente: conócete a ti mismo y sé tú mismo en la acción de conocerte a ti mismo, lucha contra las presiones impuestas por una ideología materialista consumista que destruye al individuo y al planeta –Mejor: vive en la simplicidad y en armonía etica contigo mismo, con otros y con la naturaleza.

Logica Montsanto, logica de guerra


El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida. 

CHICOS ROCIADOS CON PESTICIDAS TRABAJAN COMO BANDERAS HUMANAS.

Escrito por Diario La Capital - Rosario -Argentina

 

 

'A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza'.
Gentileza de Arturo Avellaneda arturavellaneda@ msn.com

LOS NIÑOS FUMIGADOS DE LA SOJA

Argentina / Norte de la provincia de Santa Fe Diario La Capital

Las Petacas, Santa Fe,

29 septiembre 2006 

El viejo territorio de La Forestal , la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años. 

 

Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar. 

Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.

'Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama 'esquinero'.

Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el 'mosquito', desde el punto del medio de la máquina y pararse allí', dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.

El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida. 

Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar.. 

Los rocían con 'Randap' y a veces '2-4 D' (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos.

 

Tienen un olor fuertísimo.

'A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara', describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino.

No hay protección de ningún tipo.

Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que 'va más lerdo', dice uno de los chicos.

'Con el 'mosquito' hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor', agregan los entrevistados.

Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: 'Que tengamos cáncer', ejemplifica. 'Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.

A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza', dicen las voces de los pibes envenenados.

-Nos buscan dos productores.

Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital.

Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día.

No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados.

A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso', remarcan los niños.

El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. 'No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo', dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.

La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos.

 

No hubo avances.

Los pibes siguen de banderas.

Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.

 

Fuente: Diario La Capital , Rosario, Argentina

 

 

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lunes 15 de junio de 2009

EL DESARROLLO YA INSOSTENIBLE

Roberto Vidales (permacultor)

abeto9@gmail.com

Valdría la pena esclarecer categóricamente algunas ideas contradictorias básicas detrás del concepto "desarrollo sostenible" (que valen también para su primo-hermano-carnal, el "desarrollo sustentable"):

1 - El "desarrollo" no es un concepto aislado y universal, sin apellido; se refiere al desarrollo industrial propulsado por la economía, es decir, por la depredación voraz e insaciable de los bienes materiales y energéticos de la naturaleza; no es pues cualquier "desarrollo", es el DESARROLLO INDUSTRIAL.

2 - Pero a propósito el "desarrollo" oculta su origen y destino, y se nos presenta casi como un valor humano, de alcance universal. Tal es la aberración que algunos lo consideran un derecho humano: el DERECHO AL DESARROLLO.

3 - Dicho desarrollo industrial nos es propuesto (mejor dicho, impuesto por el mercado en nuestro imaginario colectivo) como progresivo, continuo, ilimitado. En términos biológicos, en la biología celular en concreto, dicho desarrollo desproporcionado sólo se presenta como una patología: el cáncer; así pues, se trata de un DESARROLLO INDUSTRIAL ILIMITADO, PERPETUO, PROGRESIVO.

4 - La fantasía compulsiva del "desarrollo industrial progresivo e ilimitado" solo es imagen de la voracidad y la codicia que lo genera: es ilimitada, insaciable, progresiva y, como el alcoholismo, mortal. La avaricia, insaciable en sí misma, genera la ilusión de su deseo más codiciado:

"el desarrollo (económico-industrial) sin límites".

5 - Una primera contradicción surgió al tratar de "conciliar" lo irreconciliable, como por ejemplo, el "derecho al desarrollo" con el "derecho a un ambiente sano". ¿Cómo le hacemos para maquillar al desarrollo, de manera que no sea víctima del acoso sostenido por quienes defienden el "derecho a un ambiente sano"?

6 - El concepto de "sostenible", al igual que el de "sustentable", vino como adjetivo mágico --reparador, por un lado, y justificador, por el otro--, de un desarrollo ecocida, arrasador de la diversidad de expresiones de la vida en la Tierra; entonces se nos presenta el lobo con piel de oveja, como DESARROLLO INDUSTRIAL SOSTENIBLE (o, simplemente, "desarrollo sostenible" = "desarrollo sustentable") en el tiempo y el espacio, durante todas las generaciones venideras. Amén.

7 - Pero no faltó el domingo siete: El pequeño detalle es que resulta que nuestro planeta tiene, lamentablemente para los economistas, límites. Eso significa que el DESARROLLO INDUSTRIAL no puede ser ni ILIMITADO, ni PERPETUO, ni SOSTENIBLE en un PLANETA LIMITADO. Habría que buscarse otro planeta.

8 - Con todo lo anterior intento aclarar la contradicción básica implícita en el concepto "desarrollo sostenible": EL DESARROLLO INDUSTRIAL, EN UN PLANETA CON LÍMITES (como lo es el nuestro), ES INSOSTENIBLE.

9 - La noticia que viene a terminar de aguadar la fiesta de la explotación de los combustibles fósiles abundantes y baratos, y de los demás bienes naturales, es que ¡YA EMPEZAMOS A TOPAR CON LOS LÍMITES! De aquí en adelante es la resbaladilla hacia abajo en la campana de extracción de los bienes limitados del planeta. Esa bajada es lo opuesto al "crecimiento", el "progreso" y el "desarrollo", que tenían sentido económico sólo durante la curva de ascenso extractivo-productivo. Puedes elegir el término que desees: "des-crecimiento", "retroceso", "contracción". Todos se refieren a la economía industrial capitalista y su final irremediable. Es el COLAPSO DEL DESARROLLO INDUSTRIAL ILIMITADO Y DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO PROGRESIVO.

en resumen:

Lo único sostenible del desarrollo es que no se puede sostener.

Artículo de Jean Robert: Sobre la noción de "escasez" (borrador)

Water can and ought to run freely: reflections on the notion of ‘scarcity’ in economics

Sajay Samuel & Jean Robert

[a] Introduction

The spread of commodity-intensive society has provoked a historically new feeling of perpetual lack and ineradicable dearth. By definition, commodities come at a price, which necessitates the dependence on money and muscles out self-sufficiency. The dependence on money This dependence is only deepened by the constantly stimulated desire for commodities. Not only is the capacity of self-reliance thereby frustrated and disabled, people are also incited and trained to devalue independence from commodities. Perhaps being disabled by the dependence on commodities would be acceptable were cash to grow freely on trees. But the collision between insatiable desires and a finite purse leaves the consumer in a state of perpetual dissatisfaction. Thus, commodity-intensive societies produce an incurable dis-ease: the frustration of never having enough, of feeling needy; that peculiarly modern condition of scarcity. For instance, the poor woman who cannot afford to buy bottles of the water that she once obtained freely from a tap or a well experiences scarcity as does the rich man who cannot quench his thirst with Aquafina after becoming aware of Perrier. Both are equally dependent on market values. Yet he, being enslaved to commodities, has forgotten what she still acutely remembers: the propriety of using water that can and ought to run freely.1

Scarcity means ‘the insufficiency of supply; smallness of available quantity, number or amount, in proportion to need or demand’ (OED, emphasis added). As such, scarcity is a relational term. While the quantity of a thing is a necessary condition, excessive desire or demand is a sufficient condition for the experience of scarcity. The overflowing shelves and garbage heaps of commodity-intensive society are proof of the abundance of things. And, as scientists inform us, the total quantity of the stuff named H20 remains unchanged through the hydrological cycle, neither created nor destroyed. Yet, the perception of endemic scarcity intensifies in commodity-intensive society. This, we argue, is primarily due to the limitless desire for accumulation sparked and fed by the ideological commitments of the mainstream of economic science.

In this paper, we first contrast Aristotle with Adam Smith to bring this ideological ground into sharp relief. As our contrastive reading of shows, Smith centres the study of political economy on exchange value. In doing so, he overturns the traditional understanding of ‘economics’ in two ways: he excises use-value from its purview and also legitimises vanity and greed. He understands and accepts that these vices drive the accumulation of wealth beyond use. Nevertheless, he masks their viciousness under the benign phrase ‘bettering our condition.’ In justifying limitless acquisitiveness or accumulation beyond use, mainstream economic thought produces scarcity. Second, we show that neo-classical economics no less than the classical economics of Adam Smith actively hides its acquisitive foundations to make it palatable. The utility theory of neo-classical economics hides the assumption of ‘more is better’ under mathematical robes. In both cases, unfettered desire or demand is taken-for-granted and fuels the spread of ineradicable scarcity. Third, though the spread of economic thought styles also spreads the ideology of more is better, we point out that the mathematical commitments of neo-classical economics requires it to be styled as a ‘science of scarcity’ in which scarcity is posited as quantitative constraints of athe limited quantity of time, means or money. By confusing finiteness (a question of quantities) with scarcity, mainstream economic science is blind to the fact that it helps produce the very problem it purports to solve. By now, ironically,

Yet, it is economic notions of demand, supply, production, consumption, allocation, distribution, and prices that suffuses the discourse on ‘water scarcity.’ The hegemony of economic terms reinforces the notion that water is a resource. Instead, as we argue in the conclusion to this paper, the urgent task in adequately grasping the question of scarcity in the context of water is to see first that water is a commons.

[a] From the Good to Values

For over two thousand years, ‘economics’ was a branch of politics or moral philosophy. From Xenophon’s Oikonomikos in the fourth century B.C., to Adam Smith’s teacher, Francis Hutchinson’s Short introduction to Moral Philosophy in 1742, oeconomics referred to the ethical art of running a household: of how to deal with food stores, the training towards virtue of women, children and servants. (Finley, 1985, pp17-21).2 What are now accepted as the subjects of economic science – trade and exchange, money, distribution and so on – traditionally belonged to the study of politics, understood as reflections on the highest good for man. To buttress this point, it is perhaps sufficient to note that all of Aristotle’s writings on ‘economics’ appear either in the Ethics or the Politics. The first lines of these works reveal the traditionally understood end of ethics and politics and a fortiori, the proper end of ‘economic’ matters.3 In the Aristotelian tradition that infused Western thinking on ‘economics’ until the early modern period, trade, barter and exchange are species of human activities practised within polities. Since both human actions and political arrangements strain naturally towards the good, ‘economic’ affairs are necessarily subject to considerations of the good.

Aristotle’s discussion of the arts of acquisition provides a clear explanation for why exchange relations ought to be subjected to ethics and politics. In his Politics, he distinguishes two kinds of acquisitive arts. The first is the art of acquisition oriented by natural needs and therefore a proper part of household management; oikonomia.4 The second, called ‘the art of wealth-getting’ or chrematistics, is exemplified by ‘retail trade.’ Retail trade or buying goods for the purpose of reselling them at a profit produces wealth solely through exchange.

Aristotle argued that activities ordered by profit-seeking were unfitting and unnatural because animated by the purpose of accumulating money for itself. Accordingly to Aristotle, wealth-getting is perverse in two ways. First, the heterogeneity of human actions and of things is effaced when subjected to the reign of exchange. When purchased for the purpose of resale, a shoe is not qualitatively different from a table; both are rendered into commodities. Commodities subsume and bury that heterogeneity of things which is partly conferred by the distinct uses to which they are put. Similarly, as paid services, cooking is equated to gardening, both rendered homogenous as undifferentiated forms of ‘labour,’ which effaces the meaningfulness of human actions.5

Second and equally important Besides, for Aristotle, was the fact that the accumulation of money for itself is unchained from natural ends – those of needs or use. When purchased for resale, no quantity of shoes is enough. Shoes then become a cipher for money whose accumulation has no inherent end or principle of self-limitation. Unhinged from natural needs or use, accumulation leads to the fate of Midas – who starved to death while sitting on a hoard of coins. Therefore, for Aristotle, to live by exchange exhibits a derangement of reason: the retailer unreasonably forgets the distinction between merely living and living well.6 Politics and ethics were oriented by the good and implied reflections on the good life. The art of wealth-getting which aims at profit making, because inherently limitless, is destructive of ethics and politics. It is precisely for this reason that Aristotle censures getting wealth through exchange.

In his Inquiry into The Nature and Causes of the Wealth of Nations, Adam Smith turned the Aristotelian tradition on its head. Instead of grounding his inquiry on the questions of the good and the just, he legitimizeds the art of wealth-getting. It is this overturning that constitutes his lasting bequest to modern economics. To properly grasp his innovation therefore, one should begin by considering the stated purpose for undertaking the inquiry.

Smith defines ‘political economy’ as a science exclusively directed by two ends: to enable individuals and the state to acquire wealth.7 He thus legitimizes the acquisition of wealth and thereby frees acquisitiveness from ethico-political restraints. Despite the arrangement of words in Smith’s ‘political economy’, the principle of commercialism is not subservient in rank to that of politics. Instead, justice is reduced in status to a handmaiden of wealth-getting. The witness of Andrew Millar, an auditor of Smith’s lectures on jurisprudence is instructive in this regard.

“In the last part of his lectures he [Smith] examined those political regulations which are founded not upon the principle of justice, but that of expediency, and which are calculated to increase the riches, the power and the prosperity of a state … What he delivered on these subjects contained the substance of the work he afterwards published under the title of An Inquiry into the Nature and causes of the Wealth of Nations.” (cited in Cannan, 1904).

By placing economic science in the service of accumulating wealth, Smith stakes out its purpose. It is to achieve this end that he also restricts its subject matter to the determinants of market prices; to the sphere of exchange-value. He accepted Locke’s arguments: that labour is the foundation of property rights; that applying labour transforms the commons into private property; that money ignites the spirit of acquisitiveness; and that accumulation beyond use is just.8 Smith curtails his inquiry to exchange-value in full awareness of the contrasting ‘value-in-use’ and is perhaps the first who, in recognizing that traditional distinction, nevertheless rules out use-value as a legitimate subject of an inquiry on wealth.9

In this context, consider the distinction Smith draws between diamonds and water. He recognizes that water is useful but of little value in exchange, whereas diamonds are almost useless but nevertheless expensive (Smith 1895, Bk 1, Ch.2). Well before him, it was known that the most useful stuff for life is free and that superfluities could be expensive. I n the XVIIth century, for instance, Pufendorf still could write: “… those things are of the least account of Value without which Human Life is least able to subsist; and therefore not without the most singular Providence of Almighty God, Nature has been very bountiful in providing a plentiful store of those things. But the wanton Luxury of Mankind has set extravagant Rates upon many things which Humane life might very well be without, for instance upon Pearls and Jewels.” (Samuel Pufendorf, in Kauder, 1953, p650).

In contrast, However, Smith does not follow this Aristotelian tradition in evaluating the propriety of value-in-exchange by value-in-use. He can therefore eschews any ethical or moral judgment on the sphere of exchange-values, and instead focus the study of political economy on the sphere of the useless. Smith He could so “ignore” use-value by naturalizing perversity, that is, by ennobling the quest for wealth. He disavowed the Aristotelian ethico-political restrictions on exchange by explicitly enjoining men and states to acquire riches. For Aristotle, the retailer exhibits a derangement of reason. For Smith, every man is reasonable insofar as he lives as a retailer.10 For Aristotle, the retailer’s deranged acquisitiveness was unnatural because it suppressed or perverted his natural sociability. For Smith, man’s sociability was the outcome of his selfishness or self-interest, expressed in the natural propensity to truck, barter and exchange.11

And yet, though Smith recognized that the causes of wealth were rooted in unseemly passions or vices, he was chary to call them as such. Indeed, his earlier reflections on the moral sentiments can be read as an attempt to rhetorically remove the sting of viciousness from vice. Smith recognized the a recognition that ‘avarice and ambition’ attended the endless ‘pursuit of wealth, power and pre-eminence’ as he did the ‘emulation which runs through all the different ranks of men.’ .He emphasized it was vanity, rooted in ‘the belief of our being the object of attention’ and ‘not the ease or the pleasure’ that drove men to ‘pursue riches and avoid poverty.’ (Smith, 1858, Part 8, Sec 2, Ch.3).

But, as he argued, ‘virtue consists not in any one affection but in the proper degree of all the affections’ and it is ‘sympathy’ or the ‘correspondent affection of the spectator’ that ‘is the natural and original measure of the proper degree [of virtue]’ (Smith, 1858, ibid). Yet in Smith, ‘sympathy’ is a neutral scientific term that cannot discriminate between good and bad.12 It is better understood as a physiological reaction to the dominant social prejudice of market societies. For Smith, men sympathize with those who ‘make a parade of their riches’. And men parade their riches to provoke the sympathy of others. Mutual sympathy is the glue bonding men to that ceaseless ‘toil and bustle’ necessary to acquire more than they need. Therefore, ‘sympathy’ is neither the compassion felt for the poor and downtrodden nor the fellow-feeling towards the sick and distressed. Instead, in Smith, ‘sympathy’ is the reward for vanity. in commercial society where unlimited acquisitiveness is the dominating value.

And if ‘sympathy’ was not neutral enough, Smith also introduces the more benign phrase ‘bettering our condition’ to better justify and legitimize the vainglorious pursuit of wealth.13 The continued importance of this phrase is underscored by the fact that it is as recognizable and acceptable today as when he first advanced it. For who now would deny the benign effort to ‘better one’s condition’? He argued that the desire to better our condition ‘comes with us from the womb and never leaves us till we go to the grave’ and that it excites a ‘uniform, constant and uninterrupted effort’ towards wealth-getting that fuels both public and private opulence.14 Thus, Smith legitimizes acquisitiveness by rephrasing it as a natural desire to better our condition, laying .

Thus Smith lays the ideological scaffolding for modern economics. By making plausible exchange for the purpose of accumulation as the inevitable outcome of the natural propensity to truck and barter and towards sympathy, Smith clears the grounds for justifying commodity-intensive market society. By transforming the vice of vanity and envy into the natural desire to better our condition, he makes the causes of wealth palatable. He thus displaces the traditional reflections on ‘economics’ which began from considerations of the good. No pre-modern could think to hold in esteem that which was not estimable. Neither Aristotle nor the scholastics could conceive the accumulation of wealth for itself as good. Instead, Smith extricated ‘economics’ from its traditional moorings in ethics and politics to better accept the purpose of political economy as the accumulation of wealth. Yet, this also legitimizes the sufficient condition for scarcity, the limitless desire for acquisitions that exceeds both need and use.15

[a]Utility is not useful

Despite the many differences between classical and neo-classical economics, they share a common ideological ground. In this mainstream of economic science, use-value is ignored and unfettered acquisitiveness ennobled. Whereas Smith used the phrase ‘bettering our condition’ to mask and make palatable the ignoble causes of wealth, neo-classical economics achieves the same result through its notion of utility. Utility is assumed to increase with the more one possesses, so that 3 chairs and 3 tables offer greater utility than 2 of each. The assumption that ‘more is better’ therefore throws mathematical clothes over the skeleton of unfettered desire.

Popularly enshrined as marking the ‘marginal revolution’ in economic thought, neoclassical economics is now considered the new and improved version of economic science. Broadly, the marginal revolution consisted of the discovery that the intensity of the desire for a thing determined, in fine, its value-in-exchange. The novelty of the utility theory of value supposedly lies in replacing the objective quantity of labour time with the purely subjective feeling of desire as the ground of exchange value. Yet, inadequacy of this interpretation is proved by the fact that classical economists had already accepted the need or desire for a thing as a necessary though not sufficient condition of its exchange-value.16 Moreover, as Marx noted, “usefulness does not dangle midair…it is conditioned by the physical properties of the commodity…” (1954).

What is decisively new in neoclassical economics is that ‘utility’ becomes a place-holder for a mathematical construct.17 Already, in Bentham, utility had become the subject matter of an abstract principle subtending a ‘felicific calculus’. His ‘principle of utility’ allowed the calibration of individual pleasures and pains and the purported calculation of the greatest happiness for the greatest number. Benthamite utilitarianism can see no difference between the usefulness of human remains to a vulture and its utility to an organ-harvesting company. Yet, it is no mere Benthamite abstraction that is affirmed by the marginal revolution in economics. Instead, when for example, Jevons asserts ‘value depends entirely on utility’, he reinterprets everyday experience and language to suit a mathematical function. It is well known that the invention of ‘diminishing marginal utility’ constitutes the real and lasting novelty of neoclassical economics, obtained by fitting economic thought to the structure of differential calculus. If a differentiable function is named ‘utility’ and its first derivative ‘marginal utility,’ then the quasi-concavity of that function is sufficient to establish ‘diminishing marginal utility’. Jevons is a good witness to the convolutions required in retrofitting ordinary experience to suit mathematical functions. He refers to water as an example to lend everyday credibility to his formulations but then strains ordinary credulity by suggesting that men drink water to the point of being sickened by it.18

Despite its overt mathematization, neo-classical economics shares the ideological conceit of unlimited acquisitiveness bequeathed to it by classical economics. Perhaps Marshalls states the proposition most succinctly, “There is an endless variety of wants, but there is a limit to each separate want” (Marshall, 1890, p155). Whereas the second part of the proposition reflects the innovation of diminishing marginal utility, the first recognizes vanity as the wellspring of commodity-intensive society. The assumption of limitless wants is axiomatic in neo-classical economics, and usually ascribed to ‘tastes and preferences’ beyond the scope of economic analysis. Thus, it assumes acquisitiveness is an ineradicable aspect of human nature instead of a socially conditioned behaviour. The techniques of utility maximization and the geometry of indifference maps obscures the fact that neo-classical economics takes as its foundational assumption the very behaviour or attitude that produces the experience of scarcity. Regardless of quantities or availability, unbounded desire will necessarily create scarcity, and this dynamic is buried at the heart of mainstream economic thought.

Smith placed use-value in the blind spot of economics though he recognized usefulness as the first meaning of ‘value.’ Neoclassical economists identified ‘value’ with what was obtained in exchange and could no longer comprehend usefulness. Blind to what Smith had blinkered beyond economics, neoclassical economists could not imagine alternatives to market society.19 However, by legitimizing unfettered acquisitiveness prompted by vanity, whether through such rhetorical flourishes as ‘bettering our condition’ or mathematical obscurities as ‘utility’ and ‘indifference maps’, the mainstream of economic science propagates the sufficient condition of scarcity.

[a]Scarcity is not finiteness

Yet, the notion of scarcity as a universal and ineradicable condition was given scientific credence by XXth century economists. ‘Scarcity’, like ‘utility’, is a word deployed to make mathematical economics ordinarily comprehensible. Léon Walras was perhaps the most active in transferring the mathematics of energy physics to economics. Unsurprisingly, it is also he who most clearly formulated ‘scarcity’ as the indispensable source of economic value.20 Yet, the idea that scarcity defines ‘the raison d’être of economic science’ was not widely accepted until the 1930s, which is when mathematical formulations become central to it.21 As an endemic human condition justifying economics, scarcity usually shows up only in the popularization of economics in trade and text books. Indeed, it would not be a great exaggeration to suggest that it was Lionel Robbins who gave wide currency to the notion of ‘economics as a science of scarcity’ (See Fine, Toye and Luks, this volume, for further discussions of Robbins’ notion of economics and scarcity).22

The mathematics of constrained optimization is the kernel of XXth century economic theorizing.23 Consumers are said to maximize their utility subject to the constraint of income, producers are said to maximize their output given the quantity of capital and labour available, as Robinson Crusoe allocates his labour among tasks given the constraint of time. Without constraints, whether of time, money, or means, there is no economic problem. It is in the context of the mathematical technique of constrained maximization then, that ‘scarcity’ in economics must be understood. Specifically, ‘scarcity’ is to constraints as ‘marginal utility’ is to a differentiable and quasi-concave function. Modern economists rarely consider ‘scarcity’ a technical term and unlike ‘balance of payments’, or ‘n-person games’, scarcity does not usually appear in technical treatises on economics.24 @ Scarcity however is rhetorically convenient for popularizing economic science. It fuels that perception that economics deals with problems necessitated by the limited quantity of means, or money, or time (See Fine, this volume, for a discussion on the elusive nature of scarcity in economics.)

In contrast, when classical economists spoke of ‘scarcity’ they typically meant ‘rare,’ ‘little’ or ‘infrequent’ (see also Xenos, this volume). They did not imagine any scarcity in the case of producible goods. Ricardo’s reasoning seems persuasive: in distinguishing between two kinds of price, he notes that the ‘scarcity price’ is independent of the quantity of labour. Instead, such prices are applicable only to rare objects that are necessarily limited in number. The prices of such rarities are therefore determined by the competing desires of those who wanted to possess them. To the classical economist however, this ‘scarcity price’ was an exceptional phenomenon in the sphere of exchange and could not be used to explain the value of what was abundant. After all, the glut in manufactured goods was self-evident to them.25

Scarcity is an inherently relational concept. It refers to the dearth, the insufficiency of something; that is, the quantity of something in relation to the need, want or desire for it. Scarcity should be distinguished from finiteness, which is not a relational concept. Finiteness is an objective property of things independent of the needs or purposes of men. Obviously, finite quantities do not imply fixed quantities – the quantity of rainwater in the Sahel may vary from year to year but in each year there is a finite amount. In contrast, whether a finite quantity of water is insufficient depends on the purposes of its use. The amount that is excessive for a home with a dry toilet will be insufficient for one with five flush toilets and a lawn. Thus insufficiency or scarcity necessarily entails judgments on the appropriateness of needs and wants. Evaluations of scarcity or abundance, of too little or too much, are non-quantifiable judgments utterly distinct from numerical measurements.26

This contrast between finiteness and scarcity is not sufficiently drawn either in economics or more generally.27 Scarcity is a relational measure of experience, inextricably binding the quantity of things to the purposes of men. It is a measure of the insufficiency of finite quantities and cannot itself be measured by number. In contrast, the finiteness of a thing can be measured in numbers. For example, ‘X gallons’ is a quantitative measure of the finiteness or limitedness of water. Scarcity cannot be reduced to finiteness since finiteness is only a necessary but not sufficient condition of scarcity. That water is finite is a truism that does not imply that water is scarce. Despite the conceptual distinction between finiteness and scarcity, the latter has a strange connotative power. Typically, the phrase ‘X is scarce’ draws attention to the quantity of X while passing over the purposes for which it is insufficient. The phrase ‘water is scarce’ tends to mistakenly emphasize only the necessary but not sufficient condition that makes water scarce; it tends to reduce the experience of scarcity to the quantity of water.

Neoclassical economists are heirs to the classical economists insofar as they accept acquisitiveness as a natural condition. To popularize constrained maximization as the ‘science of scarcity’, they however foster a systematic confusion between finiteness and scarcity. The ‘scarcity’ they invoke is endemic and ineradicable. It is not caused by the unavailability of things. After all, the landfills that have grown to the size of small hills are enough proof that modern societies waste more than previous generations have ever consumed or used. Instead, scarcity is now inexpungible because needs have proliferated into endless wants. Yet the tendency of ‘scarcity’ to be identified with limited quantities suggests otherwise. Perhaps the connotative power of ‘scarcity’ is a leftover from bygone days when needs were culturally bound and stable. Perhaps it is now actively maintained to prevent judgement on the appropriateness of wants and desires. In either case, the use of ‘scarcity’ today tends to reinforce the illusion that it is caused by the unavailability of things instead of the excessiveness of wants. And it is the mainstream of economic science since Adam Smith that has signally contributed to this illusion. On the one hand it legitimizes and propagates the sufficient condition of the experience of scarcity—insatiable desires; and on the other, proposes to solve the problems created by such limitless acquisitiveness.

Water is a commons

This dual dynamic of attempting to solve a problem with the same thought style that contributes to it, is painfully obvious in the case of the growing concern with ‘water scarcity.’ In the context of this discourse, water is considered a resource. Caught in the conceptual web of demand and supply, policymakers can only think of ways to increase the quantity or decrease the consumption of water resources. And, unsurprisingly, they focus on the price mechanism as a panacea. They want to price water so that the gifts of nature can be converted into private property. They want to price water to spur increases in supply by, for example, turning seawater into fresh water. They want to price water to restrict the effective demand for it. They propagate the reign of prices to transmute the needs of all into the wants of the few who can pay.28 In their rush to find efficient solutions to the problem of water scarcity, they have conveniently forgotten that commodities necessarily introduce scarcity into market society. For where cash is king, self-sufficiency and the commons are cast into exile. Under the rule of prices, the abundant can also be unaffordable. Moreover, prices may reduce the effective demand for Perrier and flush toilets but can also spark the envious desire for them it.29 Unlike their predecessors, modern economists who propagate the price mechanism forget what Adam Smith knew: that vanity fuels the engine of commercial society.

That the unfettered spread of commodity-intensive society has led to the despoliation of the air, soil and water is obvious enough. That commodity-intensive society has produced a cornucopia of things the majority cannot afford is equally obvious. However, that commodity-intensive society induces scarcity by fuelling acquisitiveness is not sufficiently obvious. From its inception, economics has been chained to the ball of market exchange. Its proponents can only tout more markets as solutions to the very problems created by market society, that is, to create more scarcity pretending in order to eradicate scarcity.

The question of scarcity today cannot be divorced from the question of the needs and wants of man. Addressing the question of needs and wants is pre-eminently a process of judging when something is too much or too little; of judging if and when needless wants have replaced useful needs. Is industrial farming counter-productive? Do dams damage? Are flush toilets and green lawns necessary? Are desalination technologies appropriate? These are questions of ethics and politics. They cannot be comprehended in the terms of an economic science, which was consciously established beyond ethics and politics. Blind to use-values while celebrating acquisitiveness, mainstream economics is of little help in thinking about the proposition that ‘water is scarce’. What it pretends to solve with one hand, it contributes to with the other. A discourse based on thinking about water as a resource, caught within the conceptual pincers of demand and supply, rife with ‘allocation’, ‘distribution’, ‘production’ and ‘consumption’ only obfuscates the modern experience of scarcity.

A way out of the mental prison of water as a resource is to recall that water was, until very recently, a commons. The contrast between water as a commons and as a resource was well exposed over the turn of the XIXth century. Aqua currit et debet currere; ‘water runs and ought to run’ ruled the judge in the Merritt v Parker case (1795, New Jersey). He thus recalled that well-worn maxim of common law which prohibited interference to water-course flows. As William Blackstone noted, “water is a moving, wandering think thing, and must of necessity continue to be common by the law of nature so I can only have a temporary, transient, usufructuary property therein”(cited in Shiva, 2002, p. 20). Historically, diverting or significantly obstructing the natural course of water was always judged illegal unless agreed to by all parties affected. Yet, a scarce hardly ten years later, the judges in the case of Palmer v Mulligan (1805, New York) ruled legitimate the damming of water for the purpose of a mill. The difference between the two rulings defined the XIXth century transformation in the legal conception of property. Law would no longer protect the liberty to the quiet enjoyment of property that was once honoured by the common law maxim sic utere tuo, ut alienum non laedas, “so use yours that others be not harmed”. Instead, the liberty to quiet and harmless enjoyment was legally destroyed when the rights of ownership were recast to permit the commercial development of property, even if to the detriment of another’s use. To legalize economic growth and commodity-intensive society, judges began to use a brand new economic and utilitarian criterion to assess legal damages: the economic efficiency gained from restricting liberty. Accordingly, the commons could be exploited for private commercial purposes as long as the cash value to the one owner outweighed the loss of another’s liberty. Law was thus wielded as an instrument of commercialism to separate what was kept together by common law for centuries: the coincidence of injurious misuse and legally determined damages. It did so by comparing what could only be contrasted: legal rights and civil liberties. Instrumental law not only defanged neighbourly conflict by reducing politics to the economic calculus of cost and benefit but also legally transformed water into a privately exploitable resource. Indeed, as Horowitz (1977) argues, economic growth in the US during the first half of the XIXth century went hand in hand with privatizing the water commons.30

To see water as a commons, again, requires attending to those who, like contemporaries in the Thar desert of Rajasthan, live well without imagining that water is scarce (Shiva 2002). It requires being free of the debilitating effects of attached to economic styles of thinking. capable of producing sentences such as this ‘…and there were some mystical references to the infinite utility of subsistence’ (1950, p373). It calls for a revaluation of self-sufficiency and of living within natural thresholds, which for the Nobel Laureate, Herbert Simon, occurs only in fast-disappearing black zones of ‘autarky’ (1991, pp25–44).

[a]Notes

1 The literature on the contrast between commodity-intensive society and its antithesis is extensive. For an orientation to this contrast that admits no synthesis, consult Illich, 1980. He rehabilitates the word ‘vernacular’ to indicate social arrangements, past and present, wherein the ‘the home-grown, home-bred and home-spun’ dominate the dependence on purchased goods and services. William Leiss (1988) coined the phrase ‘high-intensity market setting’ to refer to ‘a market economy in which there is a very large number of commodities available to a large number of people, and in which many commodities are the result of highly complex industrial production processes involving sophisticated scientific and technological knowledge’ (p7). The works of Karl Polanyi, (1944; Polanyi et al, 1957; Dalton, 1968) clarify the historicity of commodity-intensive societies, made visible when nature and human action become widely priced as land and labour respectively. Marshall Sahlins (1972) and Finley (1985) confirm that pre-modern societies, whether Aboriginal Australia or Western Antiquity, got on quite well without it. Jacques Le Goff (1988) emphasizes the aim of the medieval ‘economy’ as that of subsistence, of providing for necessities. The continuing modern war on subsistence and the resistance to it is well documented. Consult for example, Thompson, 2000; Wolf, 1977; Shanin, 1977; and Marcos, 2001). Scott (1999) argues that visionary plans to modernize society invariably fail and usually leave their beneficiaries worse off for the attention. Study the key terms collected in Sachs (1992) as commands that rally the troops to the war against subsistence.

2 When Adam Smith wrote The Theory of Moral Sentiments (1858) some 17 years before publishing An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, (1875) he still adhered to this traditional meaning of oeconomics.

3 The first sentence of the Nicomachean Ethics reads ‘Every art and every inquiry, and similarly every action and choice, is thought to aim at some good; and for this reason the good has rightly been declared to be that at which all things aim’ (Bk.1, 1094a1). Similarly, the first sentence of The Politics reads ‘Every state is a community of some kind, and every community is established with a view to some good; …[and] the state…aims…at the highest good’ (Bk.1, 1252a1).

4 ‘Of the art of acquisition then there is one kind which by nature is a part of the management of a household, in so far as the art of household management must either find ready to hand, or itself provide, such things necessary to life, and useful for the community of the family or the state, as can be stored. They are the elements of true riches; for the amount of property which is needed for a good life is not unlimited …’ (Aristotle, Politics, Bk.1, Ch.8, 1256b).

5 The Nichomacean Ethics contains Aristotle’s discussion on the (in)appropriateness of the commensurability entailed by exchange. See Scott Meikle (1995) for an outstanding treatment of the (un)resolved problem of commensurability that haunts modern economics. Hannah Arendt (1958) finely crafts the distinctions between ‘work’, ‘labour’ and ‘action.’

6 ‘The origin of this disposition (accumulation of coin for itself) in men is that they are intent upon living only, and not upon living well; and as their desires are unlimited, they also desire that the means of gratifying them should be without limit. … [Thus] some men turn every quality or art into a means of getting wealth; this they conceive to be the end, and to the promotion of the end they think all things must contribute’ (Aristotle, Politics, Bk.1, Ch.9, 1258a). ‘There are two sorts of wealth-getting, as I have said; one is a part of household management, the other is retail trade: the former necessary and honorable, while that which consists in exchange is justly censured; for it is unnatural, and a mode by which men gain from one another’ (Aristotle, Politics, Bk.1, Ch.10, 1258a & b).

7 “Political economy … proposes two distinct objects: first, to … enable [people] to provide a (plentiful) revenue or subsistence for themselves, and secondly, to supply the state or commonwealth with a revenue sufficient for the public services.” Though ‘political economy, [is] considered as a branch of the science of a statesman or legislator …its stated purpose is ‘to enrich both the people and the sovereign” (Smith, 1875, Bk.4, Introduction). The phrase ‘political economy’ was used by James Steuart Denham (1712-1780) in An Inquiry into the Principles of Political Economy (1767) but there refers to the paternalistic task of a prince. In its Smithian sense, the locution will run through Ricardo, Mill, and Jevons until Marshalls’s Principles of Economics first published in 1890. There Marshall contracts ‘political economy’ to ‘economics’ and he defines it on the ground laid by Smith. Thus, “Political Economy or Economics is a study of mankind in the ordinary business of life; it examines that part of individual and social action which is most closely connected with the attainment and with the use of the material requisites of wellbeing.”

8 The importance of Locke to Smith is evident in his paean to property. “The property which every man has in his own labour, as it is the original foundation of all other property, so it is the most sacred and inviolable”, (Smith, 1875, Bk.1, Ch.10, Pt.2). For reasons of space, we do not offer detailed quotations from Locke to support our argument of Smith’s dependence on him. However, see John Locke, Concerning Civil Government, second Essay, Ch. 5.

9 “… money has become in all civilized nations the universal instrument of commerce, by the intervention of which goods of all kinds are bought and sold, or exchanged for one another. What are the rules which men naturally observe in exchanging them either for money or one another, I shall now proceed to examine. These rules determine what may be called the relative or exchangeable value of goods.” “…The word value, it is to be observed, has two different meanings, and sometimes expresses the utility of some particular object, and sometimes the power of purchasing other goods which the possession of that object conveys. The one may be called ‘value in use’; the other, ‘value in exchange’ ” (Smith, 1875, Bk.1, Ch.4).

10 A man “supplies the far greater part of them (his wants) by exchanging that surplus part of the produce of his own labor, which is over and above his own consumption, for such parts of the produce of other men’s labor as he has occasion for. Every man thus lives by exchanging, or becomes in some measure a merchant, and the society itself grows to be what is properly a commercial society.” (Smith, 1875, Bk.1, Ch.4)

11 Thus, “we are not ready to suspect any person of being defective in selfishness” (Smith, 1858, Pt.8, Sec.2, Ch.3). “This division of labor, from which so many advantages are derived, is not originally the effect of any human wisdom, which foresees and intends that general opulence to which it gives occasion. It is the necessary, though very slow and gradual consequence of a certain propensity in human nature which has in view no such extensive utility; the propensity to truck, barter, and exchange one thing for another.” (Smith, 1875, Bk.1, Ch.2).

12 We are aware of the ‘Adam Smith Problem,’ usefully summarized by Leonidas Montes (2003, pp63–90). ‘The Problem as such, states that there is an irreconcilable difference or inconsistency between The Theory of Moral Sentiments, with its sympathy-based concept of human nature, and The Wealth of Nations, founded on an egoistic theory of self-interest’ (p66). We contend that since Smith’s ‘sympathy’ is evoked by the envious and the vain, the ‘Das Adam Smith Problem’ is not Adam Smith’s problem.

13 “It is because mankind are disposed to sympathize more entirely with our joy than with our sorrow, that we make parade of our riches, and conceal our poverty … Nay, it is chiefly from this regard to the sentiments of mankind, that we pursue riches and avoid poverty. For to what purpose is all the toil and bustle of this world? What is the end of avarice and ambition, of the pursuit of wealth, of power, and preheminence? Is it to supply the necessities of nature? The wages of the meanest labourer can supply them … If we examined his oeconomy with rigour, we should find that he spends a great part of them upon conveniencies, which may be regarded as superfluities, and that, upon extraordinary occasions, he can give something even to vanity and distinction … From whence, then, arises that emulation which runs through all the different ranks of men, and what are the advantages which we propose by that great purpose of human life which we call bettering our condition? To be observed, to be attended to, to be taken notice of with sympathy, complacency, and approbation, are all the advantages which we can propose to derive from it. It is the vanity, not the ease, or the pleasure, which interests us. But vanity is always founded upon the belief of our being the object of attention and approbation.” (Smith, 1858, Pt.1, Sec.1, Ch.3, [emphasis added].

14 See his discussion on ‘bettering our condition’ in Smith, 1875, Bk.2, Ch.3. Here, in The Wealth of Nations he assumes what he argued for in Moral Sentiments: that avarice, ambition, and vanity can be reduced to ‘bettering our condition’.

15 How mimetic desire becomes acceptable because it is functional for commercial society can be read in the writings of Hobbes, Locke, Hume, Mandeville and Rousseau up to the classical economists. Desire is endlessly stoked and never satisfied when ‘I want what you have’. From Mandeville to Keynes the perception that vice produces wealth depends on seeing that desire unhinged from use – acquisitiveness – can never be satisfied. Social scientists lack such perception. For scarcity as rooted in mimetic desire consult Girard, 1976; Dumochel and Dupuy, 1979; Nicholas Xenos, 1989; Hans Achterhuis, 1993; Mandeville, 1924; Keynes, 1972.

16. David Ricardo clearly states the role of utility in classical economics. “Utility then is not the measure of exchangeable value, although it is absolutely essential to it. If a commodity were in no way useful – in other words, if it could in no way contribute to our gratification – it would be destitute of exchangeable value, however scarce it might be, or whatever quantity of labour might be necessary to procure it” in Principles of Political Economy and Taxation, 1817, Ch.1, Sec.1.

17 See Philip Mirowski, 1989, and its useful summary in Mirowski 1988, where he writes, “It is the second thesis of this paper that the hard core of neoclassical economic theory is the adoption of mid-nineteenth century physics as a rigid paradigm … [which] … explains the preference for techniques of constrained maximization over any other analytical technique.” (p24). More generally, he offers compelling evidence for the argument that ‘utility’ in neoclassical economics was identified with ‘potential energy’ in XIXth century physics. He emphasizes the futility of this attempted identification by noting that it is meaningless to speak of the sum of income and utility being conserved through market exchanges, as does the sum of kinetic and potential energy when a ball falls to the ground.

18 “Water, for instance, may be roughly described as the most useful of all substances. A quart of water per day has the high utility of saving a person from dying in a most distressing manner. Several gallons a day may possess much utility for such purposes as cooking and washing; but after an adequate supply is secured for these uses, any additional quantity is a matter of comparative indifference. All that we can say, then, is, that water, up to a certain quantity, is indispensable; that further quantities will have various degrees of utility; but that beyond a certain quantity the utility sinks gradually to zero; it may even become negative, that is to say, further supplies of the same substance may become inconvenient and hurtful’ (Jevons, 1988, Ch.3).

19 By the end of the XIXth century, value-in-use lost all meaning as noted by Alfred Marshall. “The word ‘value’ ”, says Adam Smith, “has two different meanings, and sometimes expresses the utility of some particular object and sometimes the power of purchasing other goods which the possession of that object conveys.” But experience has shown that it is not well to use the word in the former sense. The value, that is the exchange value, of one thing in terms of another at any place and time, is the amount of that second thing which can be got there and then in exchange for the first. Thus the term value is relative, and expresses the relation between two things at a particular place and time’ (Marshall, 1898, Bk.II, Ch.II).

20 The term or concept does not appear of any importance in Jevons or Marshall. Menger has the concept without the word. It was Léon Walras, perhaps the most mathematical of XIXth century economists, who is the outstanding exception. “Whether labour is all or part of social wealth is beside the point. In either case, why is labour worth anything? Why is it exchangeable? That is the question before us. Adam Smith neither asked nor answered it. Surely, if labour has value and is exchangeable, it is because it is both useful and limited in quantity, that is to say because it is scarce. Value therefore comes from scarcity. If there are things other than labour that are scarce, they will also have value and be exchangeable. So the theory which traces the origin of value to labour is a theory that is completely devoid of meaning rather than too narrow, entirely gratuitous rather than merely deficient.” (in Jolink, 1996) [emphasis added].

21 see Pearce, 1986, p379. The thorough-going mathematization of economic science is a XXth century phenomenon and tracks the spread of marginalism in economics. “In the 1930’s new uses for the marginal concept were introduced in the journals and the specialized literature.” (Howey, 1989, p.xxxii).

22 The much-quoted, and by our investigations the most-quoted statement, by Robbins to support the notion that economics is a science of scarcity appears in a trade book for non-technical readers. “We have been turned out of Paradise. We have neither eternal life nor unlimited means of gratification. Everywhere we turn, if we choose one thing we must relinquish others which, in different circumstances, we would not wish to have relinquished. Scarcity of means to satisfy given ends is an almost ubiquitous condition of human behaviour. Here, then, is the unity of the subject of Economic Science, the forms assumed by human behaviour in disposing of scarce means.” (Robbins, 1932, p15). We have vainly searched for an entry on ‘scarcity’ in Seligman (1930), Sills (1968), Higgs (1926) and Smelser and Baltes, 2004. It makes a late appearance in reference books as the organizing principle of economic science after being so popularized in textbooks, including that reliable standard by Paul Samuelson, Economics, first published in 1948.

23 “Optimizing, a catch-all term for maximizing, minimizing … lies at the heart of economic analysis. … Indeed, optimizing subject to constraints has been considered by many as defining the essential nature of economics” (Lancaster, 1968, pp9–10). To make constrained optimization meaningful in everyday language, he invokes the quotation from Robbins.

24 When a technical meaning is imposed, ‘scarcity’ becomes ordinarily meaningless as evident in the entry on ‘scarcity’ in Eatwell, Milgate and Newman, 1988. “But the meaning of scarcity within marginalist theory of distribution is very peculiar: it concerns only the relative quantities of the factors employed in production. We may say that a factor is scarce when increasing quantities of it applied to a given quantity of the other gives rise to decreasing returns.” [emphasis in original].

25 “There are some commodities, the value of which is determined by their scarcity alone. No labour can increase the quantity of such goods, and therefore their value cannot be lowered by an increased supply. Some rare statues and pictures, scarce books and coins, wines of a peculiar quality, which can be made only from grapes grown on a particular soil, of which there is a very limited quantity, are all of this description. Their value is wholly independent of the quantity of labour originally necessary to produce them, and varies with the varying wealth and inclinations of those who are desirous to possess them.” (Ricardo, 1821, p2).

26 Study Plato’s The Statesman for a decisive account of two kinds of measurement – the one ‘arithmetic’ (corresponding to finiteness) and the other ‘geometric’ (corresponding to scarcity). The philosophical implications and practical consequences of the distinction between these kinds of measurement have been well drawn out by Rosen, 1985.

27 Many papers in this volume emphasize the relational nature of ‘scarcity’. See the excellent paper in this volume by Jasveen Jairath who recognizes the importance of having a different word for quantitative measures of a thing. Obviously, we propose ‘finiteness’, as Fred Luks does explicitly and Nicholas Xenos implicitly, both in this volume. Accordingly, the debates on whether water scarcity is a ‘social construction’ or a ‘natural phenomenon’ are as fruitless as is the one on the supposed distinction between ‘absolute scarcity’ and ‘relative scarcity’. See the article by Lyla Mehta in this volume on the continued prevalence of such debates.

28 Papers in this volume provide ample evidence of the extent to which the idea of a market in water to reduce effective demand and increase supply dominates contemporary thinking on the topic. For an illustrative example in the burgeoning literature on water scarcity, see Saleth and Dinar, 2001, pp119–32. That scarcity and abundance are endemically viewed through the economic prism of demand and supply is perhaps most convincingly laid out in Gleick, 2004. The report is based on the unquestioned acceptance that water is an economic resource. Consequently, all its solutions to the problem of water can be clubbed under attempts that either increase water supply or manage the demand for it. See also Mehta 2003 for a critique of this.

29 Even the most ‘obvious’ economic law of an inverse relation between price and quantity demanded becomes dubious by slightly shaking one of the foundational assumptions of mathematical economics. See Stiglitz, 1987, pp1–48. He shows that changing the assumption of costless information upsets much of the neoclassical applecart. It is a matter of elementary logic that assumptions known to be false cannot lead to correct conclusions, except by accident.

30 Consult Jean Robert (1994) for extensive historical and theoretical analyses of water built on the distinction between water understood as commons and misunderstood as economic resource. See Illich (1985) for a glimpse of the historical rupture in perception attending the transmutation of water into a techno-scientific economic resource. The cases and argument presented above are culled from Horowitz (1977), esp. Ch. 2. He emphasizes that “the evolving law of water rights had a greater impact than any other branch of law on the effort to adapt private law doctrines to the movement for economic growth.” (p34).


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Artículo de Jean Robert: Tecnología alternativa

ALTERNATIVE TECHNOLOGY

Jean Robert and Sajay Samuel

Any reflection on alternative technology should prompt, as a first question, "alternative to what?" This question admits two possible answers. Either the phrase refers to different tools that better satisfy needs or it implies an alternative to the very idea that tools satisfy needs. To determine the proper answer it is necessary to consider the question in its historical and ethical contexts.

Historically, the concept of instrumenta, or of tools independent of the hand that held them, emerged only during the twelfth century. De Diversis Artibus, complied by Theophilus Presbyter, is the first ‘handbook’ on technology in Europe (Dodwell 1961). His carefully annotated drawings from the workrooms of the carpenter, the blacksmith, the tailor and others, illustrated devices disembedded from the activity of artisans. They thus depict, perhaps, the first classification of tools as such. Moreover, they typify an epoch that may be called the Technological Age, one characterized by devices that embody human intentions. The high Middle Ages had given a special position to instrumental cause, a conceptual variant of the Aristotelian efficient cause. For example, the hammer became an instrument or tool when conceptualized as a device intended for hammering. Instruments that embodied the intentions of its makers could, nevertheless, be taken up or left at will. For the centuries that followed, this subordination of tools to human purposes implied that technology was a means to personal and communal ends. This venerable understanding of technology still persists as if like a pentimento beneath a thin new veneer.

During the twentieth-century, technology was implicitly redefined as the application of industrial tools to the satisfaction of professionally defined needs. So defined, technology cemented the conceptual conflation of tools, needs, and the professions (Illich 1977). It reinforced the prejudice for industrialization, which was exported worldwide as Development (Sachs 1992). World-wide industrialization entailed the technological transformation of the world. While technologists engineered the machinery of industrial society, professionals shaped its basic creed: only a consumer can satisfy his needs. The dependence on commodities and services—the outputs of industrial society—promoted by the professional-industrial complex, demands that freely chosen ends mutate into professionally defined needs. By the mid-twentieth century, professionals had acquired a monopoly over defining needs; arrogating to themselves the task of imputing needs to citizens who were thereby turned into clients (McKnight 1977). Professionally diagnosed needs legitimized entitlements to commodities and services. By now, defenders of social rights claim that the equal consumption of these is a matter of distributive justice.

Unsurprisingly, experts prefer the first answer to the question concerning alternative technology. They insist that tools and needs can be better matched if needs are diagnosed more scientifically, tools developed more rationally, and services distributed more equally. Two objections must be raised to this answer. It is both historically anachronistic and unethical. In ethics, autonomy has priority over dependence. Since the professional-industrial complex instills dependence on industrial outputs, any reflection on alternative technology must begin by questioning this dependence.

Two movements during the mid-twentieth century gave form to this realization. On the one hand, technology became the subject of disciplined philosophical and historical inquiries. This is exemplified by the contents of the path-breaking bibliography on the philosophy of technology compiled by Carl Mitcham and Robert Mackey (1973). On the other, the intuition of the possibility of subjecting tools to personal and communal ends coalesced into the Appropriate, or Alternative Technology Movement. Thus, the wit of the critical historian and philosopher was joined to the inventiveness of the alternative technologist. Each respectively elaborated the concepts and devised the tools necessary to foster freedom from dependence. A landmark in the recognition of the necessary complementarity of conceptual and practical tool-kits is the annotated bibliography on the subject prepared by Valentina Borremans (1979).

Among the most insightful twentieth-century thinkers on the philosophy of technology are, without doubt, Jacques Ellul and Ivan Illich. In The Technological Society (1964), Ellul analyzed, for the first time, the consequences of a society pervaded by professional technicians. He forcefully emphasized the erosion of ethics brought about by technicians of the professional-industrial complex committed to ever-expanding the means for unexamined goals. In Tools for Conviviality (1973), Illich argued that tools, in their technical aspects, can breach thresholds beyond which they become critical to society. When a tool acquires such a critical character, it inevitably and counter-productively affects the distribution of political power, the culture, and the social structure of the community which uses it.

By the last quarter of the twentieth-century, these reflections on the appropriateness of tools and institutions had identified three independent dimensions of public choice: 1. The technical choice between hard (oversized machines) and soft (smaller, local tools); 2. The ethical option between heteronomy and autonomy, respectively exemplified by homo economicus who is satisfied by consuming the products of slaves and machines, and homo habilis who seeks pleasure from doing and making things for immediate use; 3. The political decision between "right" and "left," where "right" refers to centralized decisions about goals and professional control over means, while "left" connotes the local definition of ends and the communal re-appropriation of means (Illich 1981; Turner 1978).

The technical choice, or the notion of the right size

In 1917, D'Arcy Wentworth Thompson published a study of the relation of shape and size in living beings and artifacts (Thompson, 1971 [1917]). His law of similitude states that every natural and technical shape is scale-variant, that is determined by its scale. According to J. B. S. Haldane (1956), the form of all natural organisms is covariant with their scale: a cow the size of an elephant would need legs as strong as columns and could hardly support its horns. The Austrian economist Leopold Kohr (1967) applied these ideas to economics and the study of societies and is therefore the pioneer of social morphology. For Kohr, the size of a political unit entailed a certain kind of polity, that is, a correspondence between the form of government and the scale to be governed. He was a major influence on, and a friend of, the German-born British economist Ernst Fritz Schumacher (1975), whose phrase "Small is Beautiful," has become a world-famous lemma.

Schumacher is deservingly considered the father of the Alternative Technology Movement (hereafter AT). In 1961, he undertook a trip to India that changed his vision. Impressed by the inherent viability of Indian agriculture, he firmly opposed replacing the traditional ox-drawn cart by tractors (Dogra 1983). Instead, he imagined the carts equipped with ball-bearings and rubber tires. On his return to England, he founded the journal Intermediate Technology which would popularize the concepts of appropriate technology and later, alternative technology. Though superficially similar, the word "appropriate" points to something that other terms do not: The fitness of shape and size; the balance of power between autonomous action and what is done for me; and the importance of subjecting the relation between means and ends to political deliberation.

During the 1970s and 1980s, the AT movement gathered strength through numerous journals, publications and associations. For example, a number of superbly documented books and articles were published: On alternative or appropriate technologies in general (Darrow and Pam 1976); on improvements to traditional rural practices (Devender 1978); on ecological houses (Farallones 1979); and on alternatives to energy intensive industrial technology (Lovins 1979). As individuals and small groups of citizens re-tooled their homes and villages, non-governmental organizations (hereafter, NGOs) began to proliferate and spread the good news that there were better means to meet ends than energy-intensive industrial technologies. Yet, the weakness of the AT movement is that it has almost exclusively paid attention to the technical choice between "hard" and "soft," so much so that it is often dubbed the "Soft Technology" Movement.

The Ethical option: homo habilis versus homo oeconomicus

Nowadays, distributive justice takes the industrial system for granted and strives to allot its outputs according to some equalitarian scheme. The alternative to this utopia of justice by arithmetic is equity, sometimes inaptly called participative justice. An equitable society is founded on an architecture of civil liberties that protects everyone's freedom to act. In an equitable society, each contributes threads to the weave of the social fabric rather than passively claim "outputs" from society. The enhancement of productive liberties does not mean a blind refusal to all claims to consumption. Rather, it implies the recognition of a hierarchy: just as autonomy is higher than heteronomy so also civil liberties are superior to social rights.

Many activists of the AT movement have rightly understood this hierarchy in demanding limits on tools. In contrast to the automobile, the bicycle is an example of an industrial product that fosters the autonomy of its users: it increases access without driving others off the road. Sewerage, once the glory of industrial hygiene, like the car, integrates every user as a compulsive terminal of a system. Clean, cheap, and often ingenious alternatives to the costly industrialization of shit removal suggest that freedom from other heteronomous systems is also possible when as intelligently worked out. Starting with Dr Nguyen's Vietnamese latrine in the 1960s, there are a great variety of high quality dry toilets that unplug their users from the sewage pipes, reduce the destruction of land and waters, and cut a home's water bill by more than half (Nguyen 1981; Lehmann 1983; Anorve 1999).

The Political choice: who decides, where, for whom?

Proponents of alternatives to the service industry have emphasized that civil liberties can only be perverted by bureaucratic and professional government for the people. For example, from 1955 on, a group of Peruvian activists, builders, and lawmakers joined non-conformist architects and sociologists from Europe and the US to collectively give shape and credibility to an alternative understanding of poor neighborhoods (Turner 1968). They suggested that there were two ways of looking at a neighborhood. One is to evaluate the neighborhood in terms of its material characteristics as a bundle of "goods and services" that satisfy people's "housing needs." This will, almost inevitably, identify what people lack and petrify corrective measures into scientifically established and bureaucratically managed standards. It is associated with centralism, authoritarianism, professionally diagnosed needs and institutional services. But a neighborhood can also be understood as a set of productive relationships among its inhabitants. Such a commonsense view of people is sensitive to what people can do—their abilities rather than their deficits-- and will generate flexible rules that protect free people acting to fulfill their self-defined ends. The British architect John Turner became the most articulate voice of "housing" as the paradigmatic example of an activity that is not a need, and proved the feasibility of subordinating heteronomous tools to autonomous initiatives (Turner 1978).

Conclusion

Yet, during the late 1980s, AT became the Trojan horse of ever-new NGOs. Unfortunately, ends started to be confused with needs, and the promoters of NGOs became, all too often, shills for AT as a cheap alternative to high cost services. Governments started to support NGOs when they began to behave as ersatz professionals. NGO sponsored projects diffused AT to the third world as under-developed versions of the educational, medical, transportation or sanitary packages. Advocates of distributive justice fought for the poor man’s right to an equal share of industrial outputs. Though it had inspired the pioneers of the AT movement, equity, conceived as the civil liberty to decide what to do and how, was progressively neglected. Alternative technologies were not only conceived as alternative ways to satisfy needs, but, increasingly, as first steps toward the "real thing": Communal alphabetization as the baby steps to schooling, bare-foot doctors as unshod versions of the white coats, bicycles as cheap imitations of cars, dry commodes as training tools for flush toilets, and muscles as a painful alternative to fuels.

Hugh of Saint Victor, a contemporary of Theophilus, defined tools as appropriate remedies for man's natural imperfections. In this sense, appropriateness, (Lat. Convenentia) refers to the proportional relationship between the radius of action circumscribed by man's innate powers and the power deposited in his hands or under his buttocks by tools. Appropriate technology is the search for the fitting and proper relationship between means and ends. Accordingly, it has become all the more urgent to distinguish the alternative from the appropriate: Usually, the alternative is not appropriate.

WORDS: 2034

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Bibliography

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jueves 11 de junio de 2009

MARCELO EBRARD Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO.


La construcción de un nuevo colapso o una nueva catástrofe económica, social o ecológica.

Marcelo Ebrard ha dicho recientemente que ofrecerá toda clase de apoyos y facilidades a los grandes empresarios y, posiblemente a algunos pocos medianos y pequeños, para que hagan cambios en los usos del suelo, incumplan normas ambientales y reciban toda clase de subsidios. Además, construye febrilmente megaproyectos de vialidad y transporte ( Circuito Interior, Distribuidores Viales, Línea 12 del Metro), y apoya firmemente con estas obras a toda clase de grandes empresarios que fabrican productos nocivos para la salud ( automóviles, agua embotellada, alimentos procesados) u ofrecen pésimos servicios de construcción, comunicación, transporte, turismo, salud, educación, entretenimiento, entre otros, tal como lo hacen Peña Nieto y Felipe Calderón. Estos políticos compiten entre sí  para ver quien subsidia más a grandes empresarios en serios problemas financieros o quien utiliza mejor la coartada, el engaño, de la reducción del desempleo y de la caída del crecimiento económico, del mentado Producto Interno Bruto. 

Ebrard, Peña Nieto y Calderón, prefieren los megaproyectos, la peor forma de crear empleo y la mejor forma de agotar rápidamente las reservas de petróleo, agua, metales, maderas y tierras laborables de México; prefieren invertir enormes cantidades de dinero en tecnologías y técnicos extranjeros que favorecen principalmente a inversionistas extranjeros; prefieren facilitar cambios en el uso del suelo, ignorar las amenazas y los daños ambientales y reducir cargas fiscales a quienes pueden ofrecer jugosas comisiones directamente entregadas en paraísos fiscales; prefieren por lo visto quedar bien con sus intereses personales y los de sus socios extranjeros y mexicanos.

Marcelo Ebrard, comparte con López Obrador; Peña Nieto y Felipe Calderón una religión: La Religión de la Economía, como revelación divina, mandato celestial, dogma inapelable y evangelio del Estado y del Mercado: ¡ Hazte Rico en el Menor Tiempo Posible ! ¡Los vicios privados son virtudes públicas!. La Economía como única guía en las grandes decisiones de gobierno, muy por encima de cualquier consideración ecológica, social, lógica, práctica o ética. La Economía que apoyada en la Tecnociencia sirve de instrumento de manipulación política, sociológica y ambiental. La Economía que ordena el crecimiento continuo del Producto Interno Bruto, del mentado PIB, so pretexto del desempleo y de la caída del consumo. La Economía que utiliza la gran coartada del empleo, para rescatar empresarios irresponsables y banqueros depravados. La Economía, como trampa mortal que pone a la humanidad en peligro de extinción. 

El relanzamiento del crecimiento económico de la Ciudad de México, como el de México, se construye en estos momentos con la eliminación de las defensas sociales y ambientales establecidas en normas, reglamentos y leyes; se construye con la destrucción  de los patrimonios naturales de las futuras generaciones y con la explotación abusiva de los indígenas, campesinos, trabajadores y población en general.

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Miguel Valencia



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miércoles 10 de junio de 2009

Roberto Vidales: los formadores de suelo: biodiversidad de relaciones funcionales para la vida

Bueno, en este breve ensayo de biodiversidad de Ricardo Natalichio hace falta una visión de sistemas elemental: un sistema no se define sólo por el conjunto de sus partes integrantes, además de ellas el sistema es definido por sus fronteras y por las relaciones existentes tanto al interior del sistema (es decir, las relaciones entre sus partes) como las relaciones al exterior del sistema, tanto de sus partes, como del sistema tomado como un conjunto.
 
Dicho esto, la biodiversidad en la Naturaleza no lo es solo de animales, plantas, hongos, bacterias..., también lo es en las relaciones que dichos seres vivos establecen entre sí, conformando parejas, grupos, manadas, poblaciones, pequeños ecosistemas y grandes ecosistemas, y sus relaciones con el sol, las nubes, las montañas, los lagos, los ríos, los mares, los vientos. Estamos destruyendo a una enorme velocidad todas estas relaciones funcionales que favorecen la vida y su expresión prolífica. Pero también podemos corregir el camino y restablecer relaciones funcionales.
 
Un sendero por el que yo he empezado y recomiendo a todos experimentarlo por lo enormemente didáctico que resulta y lo fundamental que es para los ciclos de la vida es: la formación de SUELO.
 
Conjuntar los elementos formadores de suelo y ponerlos a crearlo y extenderlo, a nutrirlo y fortalecerlo. Cuando uno ha invertido varias horas bajo el sol y la lluvia en la recreación de suelos, la experiencia se interioriza hasta el punto en que uno desarrolla una sensibilidad especial de los materiales: aquellos "que se hacen suelo" son nutrientes, los que "no se hacen suelo" son BASURA que es urgente erradicar de nuestro estilo de vida, pues no tiene lugar ni relación funcional en ningún ecosistema del planeta.
 
Desde aquí mi humilde reconocimiento y agradecimiento, y mi gran admiración hacia todos los pequeños enormes seres --plantas, animales, hongos, bacterias-- que son los grandes formadores del suelo del planeta, los recreadores de nuestra Madre Tierra.
 
roberto
abeto9@gmail.com

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22 de mayo, día de la biodiversidad. ¿Por qué protegerla?
 

Si nos referimos a la fría definición de un diccionario o mataburros -como le gusta decir a mi abuela- biodiversidad o, utilizando el término completo, diversidad biológica, hace referencia a la amplia variedad de especies animales y vegetales que existen sobre la Tierra.

 

Sin embargo, la biodiversidad es mucho mas que eso. Es el resultado de miles de millones de años de Evolución, y como factor determinante, de unos pocos miles de años de las actividades del ser humano.

 

Hemos provocado con nuestra actividad, un empobrecimiento tal de la biodiversidad, que constituye uno de los aspectos más preocupantes de la crisis ecológica mundial. Se estima que entre 4,000 y posiblemente hasta 90,000 especies desaparecen cada año. Muchas de ellas sin que hayamos llegado a conocerlas.  

 

Más de 34.000 especies de plantas (12,5% de la flora) está en peligro de extinción y cada planta superior que desaparece extingue no menos de 30 especies (insectos, hongos, bacterias).

 

Las consecuencias de esta drástica reducción de la diversidad biológica son ya graves en muchas regiones, pero si continúa esta tendencia, en un futuro muy cercano serán nefastas a nivel global.

 

Lo que se hace o deja de hacer con las superficies cultivables, con los bosques, los cauces de los ríos, las montañas o el aire, se decide desde cómodos sillones dentro de lujosos edificios, en los sectores mas suntuosos de las mas grandes ciudades. Desde allí no se percibe esta pérdida de recursos biológicos que son esenciales para la sostenibilidad de la vida sobre la Tierra. Desde allí no se percibe que el planeta está muriendo.

 

La Hipótesis Gaia propone que dadas unas condiciones iniciales que hicieron posible el inicio de la vida en el planeta, ha sido la propia vida la que las ha ido modificando, y que por lo tanto las condiciones resultantes son consecuencia y responsabilidad de la vida que lo habita. Hoy esa responsabilidad recae íntegramente sobre nuestros hombros. La vida sobre la Tierra depende de nuestras acciones.

 

Una de las especies que se encuentran en peligro de extinción es el Homo Sapiens, que se ha descubierto recientemente que en realidad no es muy Sapiens.

 

Sabemos que nuestra conducta como sociedad está llevando a la destrucción de la diversidad biológica, a la desaparición de millones de especies. Sabemos que nosotros mismos desapareceremos como especie de continuar así. Sin embargo, sigue primando la codicia, el egoísmo, las ansias de poder.

 

Es como si compitiéramos para ver quien lleva mas dinero a su tumba, con cuantos bienes nos encontrará el fin de nuestros dias. Parece que quienes toman las decisiones a nivel global no pueden o no quieren entender la necesidad efectiva de proteger una diversidad biológica de la que somos parte. Esperemos y trabajemos por que esto suceda y pronto, antes de que sea demasiado tarde. Aun estamos a tiempo.



Ricardo Natalichio
      Director
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net



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Tienda Fuego Solar

manuel valencia (induval40@yahoo.com)

Te participo que abrí una tienda FUEGO SOLAR, dedicada a la venta de calentadores solares para agua con el objetivo de que la conozcas y la des a conocer a todos los grupos  de ecologistas y ambientalistas con los que tienes tan buenas relaciones, muchas gracias. Recibé  un fuerte abrazo.

Ing. José Manuel Valencia Ortega
Tel: 5653-5228

Calle Jesús Urueta No. 36, Local 1, esq. con Prolongación División del Norte
( rumbo a Xochimilco,2 cuadras después de la glorieta de Vaqueritos)
Col. Prados del Sur   Del.. Xochimilco  México, D.F.  c.p. 16010




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un planeta sin basura

Tal vez valdría la pena ir a despedazar los argumentos obsoletos y pseudo-ecológicos del gobierno en favor del "uso sustentable de la basura" o de "la basura por energía (waste for energy)" o de la "separación de residuos" o de la "gestión integral de los residuos sólidos".
 
La basura es profundamente anti-ética, es un problema que heredamos a las siguientes generaciones, resultado de nuestro consumismo inconsciente, irresponsable, valemadrista.
 
La mejor basura es la que no se compra, la que no se produce, la que no existe. Como en un bosque: todos los residuos son nutrientes, ninguno es basura.
 
No hay ningún lugar para la basura en la Tierra. En sus distintas presentaciones (sólida, líquida o gaseosa) la basura es un problema de contaminación para cualquier ecosistema.
 
por un planeta sin basura,
roberto



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